martes, 3 de febrero de 2015



                  EL REACOMODO HEMISFÉRICO Y VENEZUELA
                                        

Refería en pasada ocasión que en el hemisferio está teniendo lugar un “rebarajo” de las relaciones políticas, uno de cuyos síntomas más patentes es la jugada de Obama respecto de Cuba, y que luce, de arrancada, como un elemento de distensión con consecuencias aún por verse.
Esta nueva situación no deja de estar también condicionada por los cambios experimentados por un factor muy importante: el energético.
Frente a estos desarrollos, el mexicano Enrique Krauze ha llegado incluso a preguntarse si este cambio geopolítico no significaría el fin del antiamericanismo, cuyo eje, según él, fue siempre Cuba desde la guerra entre EEUU y España a finales del siglo XIX.
Lo cierto de todo es que no habían pasado dos semanas de aquel reencuentro estadounidense-cubano cuando vemos a todos los países y micropaíses caribeños,  miembros de Petrocaribe, reunirse en Washington con el vicepresidente Joe Biden, para tratar el tema de la seguridad energética. A esta cita acudieron no solo otros países del hemisferio como Colombia, Canadá y México, sino también naciones europeas. No fue invitado nuestro país, Venezuela, lo cual es de por sí una mala señal.
A estos  hechos se suma más tarde la Cumbre de la CELAC, en la que, de nuevo, se pretendió escalar la pugnacidad contra el vecino del Norte por parte de los países “albanos”, sin mucho éxito. Esta organización, una entelequia más de la región, sin embargo, rebajó el tono antiamericano de otras oportunidades y registró el acercamiento cada vez más intenso con los chinos.
En este contexto general, también estallan dos escándalos cuyo protagonista es el gobierno venezolano.
Uno, el de la conducta torpe frente a la visita de 3 expresidentes de la región (Pastrana, Piñera y Calderón), que pretendieron infructuosamente hablar en la cárcel con Leopoldo López, dos de ellos recibieron el apoyo de sus gobiernos, y el otro, las denuncias graves sobre supuestos vínculos con el narcotráfico en contra el Presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, presuntamente formuladas ante autoridades norteamericanas por un estrecho colaborador (jefe de su seguridad) del finado Chávez.
Este cuadro continental enrevesado anuncia nuevas dinámicas y procesos. De capa caída la petrodiplomacia chavista, su influencia se ve reducida. De sus principales amigos, vemos al kirchnerismo de retirada, envuelto en un caso oscuro caso junto a los terroristas que perpetraron un atentado hace unos años (AMIA) y la muerte del fiscal que llevaba el asunto.
La señora Rousseff, por su parte, con plomo en el ala desde la última elección, no la tiene nada fácil, la economía no ha marchado bien y ha tenido que incorporar  a su gobierno a figuras bien vistas por sectores económicos, sin mencionar el grave escándalo de Petrobras que toca a gente de su partido y de otros. Su candidato a la presidencia de la Cámara del parlamento fue derrotado recientemente.
Como consecuencia de la iniciativa de EEUU mencionada, pareciera que los países caribeños vuelven a mirar al norte, una vez constatado que ya el chavismo no les garantiza petróleo seguro, barato y sin chantaje político.
Este reacomodo hemisférico, sin duda, plantea varios interrogantes.  ¿Tiene futuro la OEA? ¿La CELAC podrá sustituirla? ¿Y qué de la comunidad iberoamericana? ¿La ALBA va aceleradamente hacia la irrelevancia y a su inexorable desaparición? ¿Recupera EEUU su liderazgo continental sobre bases distintas de diálogo, cooperación e integración?  ¿Será el modelo de integración abierta y flexible de la Alianza del Pacífico el que se imponga frente a los demás? ¿Terminará siendo determinante China en nuestro patio, habida cuenta de los crecientes nexos políticos y económicos? ¿La oleada populista autoritaria se desvanece?
Mientras todos estos trascendentes asuntos están planteados, en nuestra Venezuela la deriva paranoica de un gobierno autoritario e incompetente nos hunde más y más en el desconcierto y la penuria, a lo que suma la desfachatez de acusar de los efectos de sus nefastas acciones a terceros o a las propias víctimas de ellas.
La caída del precio del petróleo afecta el activismo internacional del gobierno, que fue alimentado por aquel recurso energético, permitiéndole influir políticamente en su entorno cercano y más allá.
Ahora que el tiempo de las vacas flacas llega con toda su dureza, el derroche descontrolado de la riqueza petrolera que practicó para mantenerse en el poder se devuelve en su contra.
En el hemisferio pareciera que cada día son más los que se han cansado de sus extravagancias, desplantes y arbitrariedades, sin olvidar los que lo abandonan por simples razones crematísticas.
Un nuevo cuadro continental se empieza a dibujar, y ojalá sea para bien en términos de libertades, bienestar material y democracia para todos los países, especialmente, para el nuestro.
EMILIO NOUEL V.
@ENouelV
emilio.nouel@gmail.com




No hay comentarios: