miércoles, 19 de febrero de 2014

¡AH MUNDO…SE FUE EL TIO SIMÓN!

“Mañana cuando me vaya, quién se acordará de mi,
solamente la tinaja por el agua que bebí”

Simon Díaz

En estos días tan convulsionados de nuestro país, una infausta noticia sobreviene para conmovernos aun más.
Nos deja un grande entre los grandes compositores y músicos populares de nuestro hemisferio: Simón Díaz.
Su reconocimiento mundial, materializado en un sin número de versiones de su célebre “Caballo viejo” y en diez idiomas distintos, alcanzó también un momento especial cuando le fue otorgado hace unos años, el Grammy Especial Latino. Entonces, el gobierno mezquino de Venezuela ni siquiera le envió una felicitación, que yo sepa; comandaba, por cierto, el Ministerio de la Cultura, un veterinario que según gente del sector nada tenía que ver con aquella.
Niños aun lo veíamos y disfrutábamos en aquel programa televisivo costumbrista que retrataba las peripecias de una familia recién llegada del interior a la “capital del cielo”, Caracas.
Poco a poco, después, fuimos conociendo sus composiciones musicales, su vena poética, hasta verlo convertirse en lo que llegó a ser para propios y extraños.
Y no solo se destacó por sus dotes musicales, sino también por su don de gente, su compenetración con la Venezuela profunda.  Fue un gran venezolano, de los pies a la cabeza, que nos hacía enorgullecer y querer más a nuestro país.
Debo confesar que aunque lo admiré siempre, ha sido, sobre todo, en años recientes,  cuando más he disfrutado oyendo sus melodías y letras, con mayor atención y detenimiento.
Cuando puedo, me siento a oír sus interpretaciones, y cada vez que lo hago encuentro algo nuevo, más hondo, en la llaneza de sus versos. Con los años, lo aprendí a  apreciar más.
Quizás se haya ido por esos caminos de misterio que nos depara a todos el destino,  cantando con su cuatro una de sus bellas canciones, como aquella que dice:     
“Mañana que va llegando, rayito de sol que siento, llévame por la sabana, llévame sabana adentro. Agüita de hojitas verdes, perlitas madrugadoras, decidme adiós que voy lejos, cantando al morir la aurora..agüitas de hojitas verdes perlitas madrugadoras….”
Su voz, su sencillo verso, su  vital tesón y venezolanidad a toda prueba, eternamente acompañarán a este pueblo que mucho lo ha querido y llevará en la memoria.  
  

EMILIO NOUEL V.

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