miércoles, 13 de enero de 2010

PÁNICO CHAVISTA

La dirigencia chavista, desde su amo para abajo, anda consternada y confundida. Quien no se haya percatado de ello, sólo observe sus declaraciones, el lenguaje corporal, los gestos, la desazón, la mirada inquieta.

Hasta en los periodistas mercenarios de VTV, se nota la angustia que los embarga cuando le preguntan insistentemente y de varias maneras al ministro, si la megadevaluación no va a producir la subida de todos los precios. Queda claro a la vista que las respuestas dadas no les terminan de satisfacer. (Vanessita: El gurú garibaldiano te dejó en las mismas ¿no?)

Saben o barruntan los chavistas que lo que se les viene encima es de pronóstico reservado.

Es por ello que desde Miraflores envían la orden de moralizar a las huestes en proceso acelerado de descomposición y algunas buscando ya la supervivencia después que pase el vendaval, que se acerca. Así vemos cómo empiezan a lanzar, sin convencer, el discursito de que la oposición no tiene nada que buscar en las elecciones próximas, reviven el término escuálido y remachan la idea de unas supuestas fuerzas de oposición fracasadas y sin futuro.

Pero por mucho que quieran dar una impresión de fortaleza y de triunfo asegurado, ya el pueblo no se come el cuento, la mayoría se está dando cuenta de quién es el culpable del desastre.

Ya el otro gurú, el del socialismo del siglo XXI, el inefable Dieterich, se los dijo claro y raspao: Incapaces, diletantes, tragicómicos, autodestructores y para rematar, brutos. Les augura en sus últimos artículos el fin del experimento bolivariano.

Por su parte, los camaradas del PCV y el grupito de “tíramealgo” que se hace llamar PPT descubren la enorme corrupción de CADIVI y salen a denunciar. Están viendo sus puestos en el parlamento lacayo, peligrar. Quedaran como la guayabera, aunque el dedo miraflorino les de un puesto de consolación a última hora.

Mientras tanto, en Aporrea ingenuos opinadores, la mar de desconcertados, se preguntan qué le pasó al bolívar fuerte que les vendió el comandante en jefe; que cómo es posible que el gobierno revolucionario que decía defender la moneda patria, en 10 años, su valor haya pasado de 500 a 5000, en promedio, es decir, que el dólar ahora nos cueste 10 veces más, superando la paridad de todos los gobiernos anteriores.

Por otro lado, los “filósofos postmodernos” del proceso revolucionario, desde su rincón en la página de opinión de El Nacional, cada día cuestionan el anacronismo, el burocratismo y el dogmatismo del hiperlíder y sus secuaces.

Así, las cosas, los ingredientes para la desbandada y la derrota chavista ya se están cociendo en la olla putrefacta de la revolución socialista.

Pero que no se equivoquen los que nos gobiernan; de medio a medio lo harían si creen que sus prédicas desmoralizantes desesperadas harán mella alguna en la voluntad de cambio de la mayoría del país.

El megadesastre al que pretenden conducir a Venezuela no va a producirse, porque los venezolanos de bien lo impediremos. Las fuerzas democráticas, independientemente de la trampa que nos hagan, del ventajismo gubernamental, o sin él, vamos a ganar la mayoría de la Asamblea Nacional, para más adelante asumir las palancas de gobierno y sacar al país del caos actual.

Las soluciones verdaderas a los graves problemas que está viviendo la población, las tenemos. La falta de servicios públicos como la luz eléctrica y agua, podemos resolverlas, porque contamos con los mejores profesionales y técnicos, los conocedores del tema, no los improvisados, incompetentes y corruptos que hoy medran en el sector público.

Para salir de la pobreza, la alta inflación, el desempleo y la postración de las industrias básicas, disponemos de políticas y planes adecuados a las circunstancias con equidad y eficiencia. En las fuerzas democráticas hay suficientes reservas para rescatar al país de manos de la barbarie y la descomposición moral. No tenemos la menor duda al respecto.

Como no la tenemos tampoco en que saldremos adelante más temprano que tarde de esta suerte de catástrofe bíblica que se ha echado sobre el país en los últimos años, por obra de un grupo de desalmados, cuya demencia ideológica se está volviendo contra ellos.

EMILIO NOUEL V.

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