lunes, 20 de junio de 2016


                    DELINCUENCIA Y POLÍTICA

                         

                          

Hace unos años atrás, Robert D. Kaplan en su libro ‘La anarquía que viene’, escribía sobre cómo el mundo del crimen estaba ya permeando crecientemente hacia la política en algunos países africanos. No se refería sólo al soborno y al financiamiento de ciertos movimientos políticos por parte de grupos delincuenciales, también apuntaba a la participación directa de los mismos criminales en la política activa. Ya no serían tanto “el poder detrás del trono”, ahora buscaban  sentarse en él.
El venezolano Moisés Naim, en un importante trabajo titulado ‘Ilícito’, también subraya el fenómeno de la influencia creciente del delito en los asuntos de la política.

Otro autor, historiador muy reconocido en la academia mundial, el inglés Eric Hobsbawn, escribió mucho antes sobre el tema y abunda en casos de distintos ámbitos, europeos y americanos (‘Bandidos, rebeldes primitivos y revolucionarios’). Allí registra ejemplos de personajes que en la historia son bien conocidos por su relevancia en la vida pública de los países, incluso admirados y venerados, y cuyo origen es el bandidaje, el cual no dejaron de practicar.
Así, la política, una actividad social plausible, no ha estado exenta de ser salpicada por la delincuencia.
No obstante, es importante destacar que particularmente los movimientos insurgentes y revolucionarios hicieron uso del ímpetu anárquico, violento y anti-establisment de los grupos al margen de la ley, para sus propósitos políticos. Bolcheviques, nazis y la guerrilla latinoamericana contaron entre sus filas a delincuentes, a los que veían como émulos de Robin Hood.
Lo nuevo de todo esto es que ha crecido el número de malandros que se dedican a la política, lo cual plantea desafíos complejos y riesgosos a esta actividad y a la democracia.
Esta apretada introducción me sirve para puntualizar al fenómeno en nuestro entorno más cercano y actual, sobre todo, cuando observamos el espectáculo sórdido y repugnante que está teniendo lugar en ciertos países.
Me contaba un amigo abogado con vocación por la defensa de los DDHH, que a comienzos del gobierno de Chávez, un dirigente de ese partido que, por cierto, con el tiempo ha ostentado altos cargos, se le acercó exultante para decirle que ahora sí iban a ganar mucho dinero con casos de violaciones a tales derechos, pues en el nuevo gobierno iban a tener más influencia para aligerar esos asuntos.
A mi amigo, que no estaba en esa lucha por lo que pudiera obtener crematísticamente, el comentario no le cayó muy bien, a pesar de simpatizar por la misma causa política.
Es ésta una clara muestra de cómo aquel personaje veía utilitariamente y desde sus intereses personales, la militancia y un asunto de tanta impacto social.
En los días que corren ha estallado en España una trama que evidencia también la degeneración de las luchas sociales por parte de una delincuencia organizada que se vistió de justiciera, adornada con una retórica supuestamente reivindicadora de los derechos de los ciudadanos y de los atropellados por el poder.
Manos Limpas’ y ‘Ausbanc’ son dos ONG de ese país que gozaban de prestigio por las causas sociales que habían abrazado. La lucha contra la corrupción en el gobierno y la protección de  los usuarios bancarios.
Ahora se demuestra que sus dirigentes chantajeaban y extorsionaban con las demandas que introducían dizque en nombre de las víctimas de banqueros y  gobiernos. Si mediaban grandes sumas cantidades de dinero, los justicieros, o no intentaban o retiraban sus querellas de los tribunales. Así era el modus operandi de estos delincuentes.
En nuestro país, ha habido casos recientes de fiscales del ministerio público que extorsionaron a empresarios para excluirlos de algunas causas a cambio de fuertes cantidades de dinero.
A estos delincuentes de la política le erigen estatuas, y denominan instituciones o vías públicas con su nombre. Les rinden homenajes y los ponen de ejemplo ante sus colectividades, presentándolos como grandes ciudadanos y/o revolucionarios inmaculados.
Afortunadamente, estos ídolos con pies de barro se han ido derrumbando. Estamos viendo, entre otros, las tropelías y atracos al tesoro público de la banda de los Kirchner en Argentina, el gang de Lula Da Silva y en nuestra Venezuela, la pandilla chavista, todos hermanados en una suerte de internacional de la corrupción.
En los espacios institucionales internacionales, como UNASUR, por ejemplo, vemos una efigie de un depredador del erario público a la entrada de su sede: Néstor Kirchner. Una vez revelada la obscena y monumental trama de corrupción que tejió  en su país, lo menos que deberían hacer sus directivos es removerla.
Mientras en nuestros países no haya una transformación cultural sobre este asunto y no exista una fuerte institucionalidad que erradique la impunidad, como ha ocurrido desgraciadamente en Venezuela en los últimos años, la delincuencia organizada terminará por tomar la política por asalto y seguiremos padeciendo el grave mal de la corrupción, que a quien más perjudica es a los más pobres, pues el efecto directo del peculado, la malversación de fondos y el tráfico de influencias, es la resta de recursos para las políticas sociales que las mayorías demandan.

EMILIO NOUEL V.

@ENouelV   

miércoles, 15 de junio de 2016


GOBIERNO VENEZOLANO, EN EL BANQUILLO INTERNACIONAL DE LOS ACUSADOS

De hecho, ya se está aplicando, en su primera fase, la Carta Democrática Interamericana (CDI) a Venezuela.

Las gestiones diplomáticas que se iniciaron a través de UNASUR, detrás de las cuales hay contactos informales con EEUU y otros actores que las auspician, forman parte del entramado que está en desarrollo.

He dicho que el sólo hecho de que en la OEA se haya ventilado el caso venezolano en los términos en que lo hemos observado, es ganancia para las fuerzas democráticas. En otros tiempos hubiera sido impensable, aunque las circunstancias actuales de gravedad de la situación política y económica son más notorias que antes.

En relación con la CDI es conveniente recordar que en caso de que hubiesen los votos suficientes para sancionar al gobierno venezolano, la punición mayor sería la de suspender la membresía de Venezuela en la OEA y nada más. Obviamente, esa medida extrema sería un duro golpe político  y moral para el gobierno, cuyos efectos negativos no solo lo alcanzarían a él, también al país en su conjunto. Pero conocemos la experiencia reciente de Honduras y qué fue lo que pasó.

En cualquier caso, activar la aplicación de la cláusula democrática de la OEA, como en teoría pudiera ocurrir el próximo 23 de Junio, requeriría, en primer lugar, porque así lo establece la norma,  unas gestiones diplomáticas previas antes de adoptar eventualmente la sanción mencionada.

El artículo 20 de la CDI dispone que el Consejo Permanente, “según la situación, podrá disponer la realización de las gestiones diplomáticas necesarias, incluidos los buenos oficios, para promover la normalización de la institucionalidad democrática”.

Si tales gestiones fueren infructuosas, podría convocar una sesión extraordinaria de la Asamblea General, para que ésta adopte una decisión, incluso adicionales gestiones diplomáticas, todo de conformidad con el ordenamiento jurídico de la organización y el Derecho Internacional.  

Visto lo visto, en la práctica, las gestiones diplomáticas ya están siendo realizadas, aunque no desde el punto de vista formal-institucional de la OEA.


La sesión del CP del 23 de Junio próximo definirá si la OEA asume el rol principal  o se pliega al que está en curso mediante UNASUR, el cual, como se sabe, goza del beneplácito de otros actores distintos a esta última organización. Está claro que la petición del gobierno de Venezuela de que se reúna el CP dos días antes, tiene el propósito de influenciar  la decisión que se tome.

La reunión sostenida esta semana entre John Kerry y la canciller de Venezuela, si bien apunta a los asuntos bilaterales, no puede ser desligada de toda la trama hemisférica. Es un elemento importante que incidirá en el resultado del encuentro del 23.

Sobre UNASUR hay que recordar que ella ya no es más la de Chávez, Lula o Kirchner, a pesar de que en la Secretaría general esté un amigo del gobierno venezolano. Un “rebarajo” se ha producido en su seno, después de los cambios políticos de Brasil y Argentina, en particular.  A Samper, le quedan en el cargo alrededor de 3 meses, y se está notando en sus declaraciones ciertos cambios y matices, que anuncian al gobierno chavista que no seguirá contando con ese protección incondicional.

Se cambiaron las tornas, definitivamente. Está en marcha en el entorno internacional, afortunadamente, un proceso, respecto de Venezuela, favorable para las fuerzas democráticas. En OEA, UNASUR y MERCOSUR se voltearon las cosas.

El expediente sobre la conducta antidemocrática del gobierno venezolano ha sido bien sustanciado. Fuera del país, conocen perfectamente sus arbitrariedades y atropellos al Estado de Derecho. El Informe de Luis Almagro es contundente.

Pero más allá de lo que se acuerde el próximo 23 de Junio en la OEA, el régimen venezolano está en el banquillo de los acusados y enfrentando pruebas concluyentes de sus desmanes.

No obstante, será lo que hagamos los venezolanos, a lo interno, lo que en definitiva determine la recuperación de la democracia y las libertades.

EMILIO NOUEL V.

@ENouelV

emilio.nouel@gmail.com




jueves, 2 de junio de 2016

¡A JUGAR EN TODOS LOS TABLEROS INTERNACIONALES!

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Venezuela sigue en boca de medio mundo.  Salimos en los principales medios a diario, y  no siempre como para sentirse orgulloso.
Su crisis no es ajena a ningún foro internacional; incluso el G7, reunión de los países más poderosos del planeta, se ha referido a nosotros, lo que no es poca cosa.
Presidentes y ex presidentes, políticos, artistas, escritores y deportistas se han pronunciado de cara al drama venezolano, manifestando su preocupación por lo que nos está sucediendo o pudiera suceder, de continuar agravándose la situación. Hasta en la campaña electoral española, es asunto de debate.
En nuestro hemisferio, en la OEA, Mercosur y Unasur, se cocinan iniciativas que persiguen solventar tan grave asunto antes de que la sangre llegue al rio. Se mencionan la activación de la Carta Democrática o de los Protocolos de Ushuaia, o los intentos por iniciar un diálogo/negociación entre las dos fuerzas enfrentadas.
En varios tableros se juega la suerte del país. Y en todos ellos las fuerzas democráticas están obligadas a actuar, no sólo por necesidad, también porque conviene. De ninguna cancha debemos estar fuera. Todo espacio hay que asumirlo sin complejos, sobre todo porque las circunstancias cambiaron, a pesar de que algunos no se han percatado de ello.
UNASUR y Mercosur no son más los cotos exclusivos en los que Chávez, Lula, Rousseff, Mujica y Kirchner, hasta hace poco, hacían lo que querían. Esas instancias están trastocadas, volteadas, y ahora abiertas a la consolidación de la democracia y la paz en el Hemisferio. El populismo y el autoritarismo, por ahora, están de retirada, y eso es una buena noticia.
Ambas organizaciones están en otra tesitura. Los gobernantes de dos países grandes como Brasil y Argentina son expresión de orientaciones políticas y económicas contrarias a las que predominaban. Los de Uruguay y Paraguay  andan en esa misma dirección. Chile, Perú y Colombia también.
Si sacamos una pequeña cuenta, de los 12 países de UNASUR, al menos 9 no van a consentir un disparate contra la mayoría de los venezolanos, a pesar de que en la Secretaria General del organismo esté un amigo del gobierno militarista de Maduro, el inefable Samper.
La mayoría en MERCOSUR está en contra de la deriva antidemocrática y enloquecida del gobierno venezolano.
¿Por qué entonces temer a reunirse con los ex presidentes Zapatero, Fernández y Torrijos?
Estos pueden hacer o deshacer o proponer lo que deseen, pero no tienen la última palabra. Primero, sus gestiones y resultados al interior de UNASUR deben pasar por la aprobación de sus miembros, cuya mayoría sabemos cuál es.  Segundo, la oposición democrática venezolana, que tiene claro lo que quiere, deberá aceptar o no lo propuesto.
Y ni hablar de lo que pudiera pasar en Mercosur.
Por otro lado, en la OEA, los vientos también son otros. Sin embargo, allí el asunto es más complicado, son 34 los países, y se mezclan otros temas, crematísticos unos, diplomáticos otros.
Lo importante, y esto es un triunfo indiscutible para las fuerzas democráticas venezolanas, es que el Secretario General de esa organización, Luis Almagro, ha tomado el toro del autoritarismo venezolano por los cachos, y valientemente, se ha enfrentado a los desmanes de ese gobierno, llamando las cosas por su nombre, fundamentado en la normativa internacional vigente y en valores y principios políticos y morales universales.
Se habla que allí estaría enrarecido el ambiente, aunque, desde mi modesta opinión, los demócratas venezolanos ya ganamos por el solo hecho de que nuestra situación esté siendo considerada, cosa impensable años atrás.
La correlación de fuerzas en la OEA, como en Suramérica, no es la de la anterior década. No sabemos qué puede suceder en términos de decisiones formales. Es el organismo máximo hemisférico y a él, sobre todo, corresponde un pronunciamiento sobre la crisis venezolana.
Ya tiene en sus manos un Informe amplio, profundo y objetivo sobre el asunto -el de Almagro- para comenzar a evaluar nuestra tragedia, en proceso de agudización, de no adoptarse correctivos urgentes. Sería imperdonable que la institución no lo considerara a la brevedad. Tiene una enorme responsabilidad. La asumió decorosamente su Secretario General, jugándose el cargo y su reelección. Para mí, quemó sus naves como el conquistador aquel, pero ganó en grandeza política y moral. Estoy seguro que la vida se lo compensará, y con creces.
Se ha iniciado, pues, una nueva fase  promisoria de la lucha por recuperar la libertad en Venezuela. Lo determinante es que los venezolanos, en el marco de ese entorno internacional que hoy no es favorable, enfrentemos unidos los desafíos políticos. Mientras el gobierno da múltiples traspiés en la ONU, OEA o UNASUR, comportándose como un bellaco,  al margen de las formas diplomáticas, de la Ley y de la decencia, la oposición debe perseverar en su conducta sobria e inteligente.
Sin miedo, juguemos en todos los espacios, y si lo hacemos bien, la recompensa no tardará en llegar. La veo cada día más cerca.

EMILIO NOUEL V.



domingo, 22 de mayo de 2016

BRASIL: JOSÉ SERRA NO QUIERE UN ‘PAIS CUCARACHA’


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¿Qué podemos esperar del gobierno de Michel Temer y su canciller José Serra en punto a las relaciones políticas del hemisferio?

¿Qué actitud asumirá respecto de los asuntos económicos internacionales, como por ejemplo, Mercosur, bloque en la actualidad ralentizado y con problemas de adecuación a las nuevas realidades del intercambio mercantil internacional?

¿Qué pasará con el Foro de Sao Paulo?

Estas son interrogantes que debemos hacernos en esta hora de declive acelerado de un movimiento político que pretendió hegemonizar la región con sus políticas inspiradas en una ideología trasnochada de izquierda marxistoide mezclada con populismo.  

A pesar de que Brasil ha adelantado siempre una política de Estado en materia internacional, más allá de los perfiles específicos de las figuras políticas que encabezan sus gobiernos y ministros de relaciones exteriores, éstos imprimen su huella, matizan u orientan la conducta del gobierno de cara a actores y/o temas mundiales, sobre los que se ponen mayores énfasis, obviamente, sin desnaturalizar las líneas centrales de aquella orientación básica.

En los últimos años, en el gobierno de Lula Da Silva, concretamente, hubo cambios en la conducción de Itamaraty. Un sesgo marcadamente ideológico se pudo observar durante ese período, que quebrantó el prestigio de esa institución diplomática. El papel jugado por asesores como Marco Aurelio García, no puede ser desdeñado en tal sentido. Fungió de “canciller” en las sombras y para el fortalecimiento de los planes del Foro de Sao Paulo, movimiento que el PT propulsó y que aglutinó todos los movimientos radicales de izquierda de la región, incluso las FARC. Su objetivo inicial era “debatir sobre el escenario internacional después de la caída del Muro de Berlín y las consecuencias del neoliberalismo en los países de Latinoamérica y el Caribe”.

Este Foro sirvió de escenario para uniformar ópticas sobre diversos asuntos y también para la coordinación política de sus miembros. En su mejor momento, partidos miembros de este Foro gobernaban en Bolivia, Brasil, Cuba, Ecuador, Uruguay, El Salvador, Nicaragua, Paraguay, Perú y Venezuela. 

El Secretario General de esta organización, el brasileño Valter Pomar, reconoció en una de sus reuniones (Managua), que el triunfo electoral de Hugo Chávez en 1998 catapultó el potencial del Foro, y señaló que éste ha tenido dos grandes momentos históricos: el primero fue el inicio de la “resistencia en contra del neoliberalismo” y el segundo, la elección de Hugo Chávez. A las reuniones del Foro asisten delegaciones de China y Vietnam.

Este movimiento buscaba articular “las diversidades revolucionarias desde una estrategia común capaz de enfrentar y derrotar la estrategia imperialista y emancipar definitivamente a nuestra América”. 

¿Qué hará al respecto Temer? Si nos guiamos por lo que dicho en cierta ocasión por José Serra, pareciera que el Foro no seguirá teniendo en Brasil su punto de apoyo principal. Para él su país “no debería estar allí, porque no es un país cucaracha”. Sobran entonces los comentarios. 

Respecto de Mercosur, el cual también quiso ser manipulado por el Foro, y de hecho, influyó en sus orientaciones, perjudicando sus fines y propósitos originales,  el gobierno de Temer, si nos atenemos a declaraciones recientes de Serra, apunta hacia otros derroteros. Las rigideces que paralizan a ese bloque pareciera que llegan a su fin, y se impondría un remozamiento y reforzamiento del régimen. La apertura es la consigna, lo cual comparten los demás gobiernos mercosurianos. La orientación será, de hecho, distinta, Mercosur se estaría proyectando hacia otros bloques. 

Serra, durante la ceremonia de toma de posesión de su cargo, afirmó terminante: “la diplomacia volverá a reflejar de modo transparente e intransigente los legítimos valores de la sociedad brasileña o los intereses de su economía, no las  conveniencias y preferencias ideológicas de un partido político o de sus aliados en el exterior”. 

Por otro lado, expresó: “Estaremos atentos  a la defensa de la democracia, de las libertades y los DDHH en cualquier país, en cualquier régimen político, en consonancia con las obligaciones asumidas en tratados internacionales..”. 

Nuevos y prometedores vientos soplan para la diplomacia continental. Con un Brasil deslastrado del yugo ideológico populista y volcado al pragmatismo, sin olvidar el tema de la promoción de la democracia y los derechos humanos, se inicia una nueva época en las relaciones internacionales del hemisferio.



EMILIO NOUEL V.  

jueves, 12 de mayo de 2016

MADURO: ¿POR QUE NO LE AHORRAS AL PAÍS MAYORES MALES? ¿POR QUÉ NO TE LARGAS?


Hace poco lo pedimos, ahora de nuevo lo hacemos con más intensidad y justificación.
La angustiosa y grave situación que estamos viviendo los venezolanos está llegando a límites espantosos. 
Basta pasearse por el país para constatar la debacle en que nos hundió un gobierno incapaz, calamitoso y corrompido.
El drama diario de los ciudadanos de todas las clases sociales sobrecoge a cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad. Ver las cada vez más largas y humillantes colas para comprar apenas dos o tres artículos subsidiados,  es deprimente, es un golpe duro a la autoestima nacional. No solo es el interior, Puerto La Cruz, San Felipe, Valencia o Maracaibo, ha caído también Caracas en esta ampliada penuria.
Oír a una abuela de clase media decir entristecida que en sus 80 años nunca le faltó la leche para el café de la mañana como le está ocurriendo ahora, conmueve, y nos parte el corazón.
Soy de los convencidos de que de esta hecatombe social hay que salir de la forma más pacífica y utilizando, con todos su defectos e insuficiencias, los mecanismos constitucionales que tenemos. No apuesto a la violencia, ni comparto la opinión disparatada de algunos que no ven otra salida sino mediando muchos muertos.
También reconozco que sólo avanzaremos hacia la recuperación de las libertades con dialogo y acuerdos entre los sectores más sensatos y razonables de las fuerzas enfrentadas.
No obstante, por otro lado, siento que el tiempo para ese arreglo posible se acorta. La paciencia que he pedido muchas veces en los sitios en que puedo expresar mis ideas, se está agotando. La desesperación y la rabia se han multiplicado; en los opositores y en los que votaban por el gobierno. Un repudio parejo atraviesa el país de punta a punta de cara a una clase que se niega a contarse, a enfrentar el veredicto popular, porque sabe que saldrá derrotada irremisiblemente.
¿Por qué no ahorrarle al país más hambre, aflicciones y dolor?  ¿Por qué no dar paso a un gobierno distinto que abra cauces a la recuperación económica? ¿Por qué no ponerse de lado y dejar que otros con una visión diferente nos saquen de este marasmo social que obstaculiza el cambio hacia la prosperidad compartida por todos?
El gobierno militar-militarista que encabeza Maduro debe irse, no ofrece soluciones, ni está capacitado para ello. Fracasó en todos los ámbitos. Ha destruido a pequeños, medianos y grandes empresarios. Quebró desde kioskos de periódicos y chucherías, pasando por clínicas, droguerías y licorerías, hasta librerías y hoteles.  Ha arrasado con todo. Muy pocos lo quieren, el clamor exigiendo su partida abarca el territorio nacional.
La oposición democrática ha planteado soluciones constitucionales, democráticas y pacificas, y sólo ha encontrado estorbos de parte de un poder ejecutivo delirante y suicida, que se empeña en desconocer la realidad. Hoy la Unidad ostenta la amplia legitimidad que le confirió mayoritariamente el pueblo el 6D, y el gobierno pretende ignorar utilizando un tribunal supremo deshonroso y repugnante, para quien la Constitución es letra muerta.  
Un favor enorme nos haría Maduro yéndose de una vez. No es descabellado pensar que él, en su fuero interno, quiera hacerlo, pero es posible que no lo dejen.
Ya que no quiere someterse al dictamen popular y busca enredar el revocatorio que 7 de cada 10 venezolanos quiere ¿por qué no agarra sus macundales y de una buena vez se larga? 

EMILIO NOUEL V.



@ENouelV

emilio.nouel@gmail.com


miércoles, 11 de mayo de 2016


¿ESTÁ EN PELIGRO EL PROYECTO EUROPEO?

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Cuando comencé a familiarizarme con los asuntos que tocaban las relaciones internacionales, uno que me llamó la atención desde el principio fue el proceso de integración que habían adelantado los países europeos luego de dos sangrientas guerras mundiales.

Era admirable ver que países que durante siglos se habían enfrentado violentamente, habían puesto de lado tanto dolor infligido e intensos resentimientos, para iniciar un camino juntos sobre la base de la aspiración a un ideal distinto de sociedad que apostara al bienestar material, el desarrollo social, la libertad y la paz para todos los ciudadanos de ese continente. La utopía consistía en un destino común de progreso. 

Grandes estadistas “compraron” el proyecto y lo pusieron en práctica después de arduas negociaciones. Step by step sería la clave. A partir de experiencias sectoriales y por la vía del “contagio” se avanzaría progresivamente hacia la totalidad de las áreas que conformarían la Unión: la vieja idea de Los Estados Unidos de Europa era el objetivo.   

Así, desde este lado del ‘charco’, aprendimos a apreciar ese formidable esfuerzo que hizo una generación escarmentada por las guerras, pero deseosa de salir adelante y lograr un puesto fundamental en el planeta.

Huelga hablar de los éxitos del proyecto europeo cosechados durante 66 años, recién cumplidos. Están a la vista.

Y sin embargo, en los últimos años, sobre todo, las nuevas generaciones parecen desconocer tales logros y los sacrificios que costaron a hombres y mujeres de esa región.

La crisis financiera que se desencadenó en 2008 ha generado un malestar que ha sido caldo de cultivo para que los ultranacionalistas y populistas que siempre se opusieron a la Unión, resurjan con ímpetu, poniendo en riesgo el entramado institucional y económico levantado con tanto esmero y dificultades.

A ello se ha sumado el problema inmigratorio, desde antiguo presente, pero ahora agravado con la crisis humanitaria producida por la guerra en el Medio Oriente.

El debate sobre el destino de una Europa unida se ha exacerbado y hay amenazas de defecciones. Se alegan, por un lado, argumentos económicos, en su mayoría, inconsistentes, y por otro, temas sobre seguridad. Próximamente, habrá un referéndum en Inglaterra sobre si se sale o no de la Unión Europea. Cameron está encabezando la campaña por la no salida, señalando que un retiro de su país disminuiría la influencia en el mundo y la lo debilitaría, que el aislamiento sería negativo y desestabilizaría la región.

En algunos países europeos, como Polonia, se observan síntomas de retroceso en cuanto a valores políticos fundamentales como las libertades democráticas, y el renacer de actitudes xenofóbicas y de nacionalismo extremo.

Recientemente, un grupo de intelectuales lanzó un llamado muy oportuno ante la ola de cuestionamiento hacia la Unión. Además de que señalaban que lo que está en juego no es poca cosa, piden evitar la marginación económica, política, moral y cultural de Europa y reconectar con unos ciudadanos desorientados, y así crear una Europa influyente y de esperanza para todos.

Para ellos hay que impedir que los ‘demonios populistas, que ya casi nos han destruido’ venzan nuevamente, y en tal sentido, habrá que fijar una hoja de ruta que contemple, entre otros asuntos, el fortalecimiento de la democracia europea, una iniciativa de seguridad y defensa de los ciudadanos,  reimpulsar el crecimiento, modernizar la economía, aumentar la competitividad, en definitiva, “convertir a Europa en una gran potencia democrática, cultural y económica que garantice en su interior la solidaridad y los derechos fundamentales, hoy en peligro”.

En otras ocasiones lo hemos dicho. Para los equilibrios mundiales, necesitamos una Europa fuerte y próspera, que sea ejemplo no sólo de bienestar económico, sino también de democracia y de libertades plenas.

Sólo aspiramos que la sensatez se imponga en Europa entre los ciudadanos y sus liderazgos políticos y sociales. Y que lo que se tenga que modificar se haga. En nada contribuiría a la paz del mundo, su desmembramiento o una deriva hacia la irrelevancia.  


EMILIO NOUEL V.

@ENouelV

emilio.nouel@gmail.com  

miércoles, 4 de mayo de 2016


     DILMA, RECOGIENDO SUS ‘COROTOS’


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Para el lector extranjero de estas líneas, haría falta decir, de arrancada, que por ‘corotos’ entendemos en esta tierra caribeña, los enseres de la casa o los efectos personales de alguien.

Y eso es lo que ya estamos imaginando en estos días para la señora Dilma Rousseff, presidente de la vecina República Federativa de Brasil, cuya partida de Planalto parece un hecho casi ineluctable y sin probabilidad de regreso.

Cuando ganó las elecciones por poquísimo margen a Aecio Neves, hace menos de dos años, barruntaba este servidor que no la tendría fácil la señora Dilma.

Decía entonces a un periodista que me entrevistó, que el cuadro general de Brasil auguraba tiempos tormentosos para un gobierno que se iniciaba de manera precaria, que lo obligaba a negociar con un grupo de partidos muy diversos, dada la consabida ‘balcanización’ política de ese país.

La economía también era un factor condicionante que ya venía dando dolores de cabeza a la administración de Dilma: la población estaba sufriendo los rigores de la inflación y el desempleo, sin olvidar que los escándalos de corrupción no cesaban, involucrando directamente al partido de gobierno.

El resultado electoral no tranquilizaría al país, una profunda polarización estaba instalada y la firme oposición al gobierno no cesaría, era lo que el tenso clima del proceso electoral había reflejado.

Las cargas no lograron enderezarse y la crisis se acentuó. Aquellos vientos huracanados siguieron trayendo más lodos.

Poco a poco la popularidad de Rousseff se fue derrumbando hasta llegar a menos del 10% de respaldo, según las encuestas.

Las acciones judiciales sobre graves casos de corrupción en la empresa Petrobras y otras se incrementaron, desembocando en detenciones de funcionarios públicos y grandes empresarios contratistas del gobierno, que habían financiado a políticos y campañas electorales, entre ellas, la de la misma Rousseff, a quien, igualmente, se le acusa de fraude fiscal, al expandir el gasto público en año electoral (2014),  lo que vino a poner la guinda al pastel.

En ese entorno fue cogiendo cuerpo la iniciativa política de buscar una fórmula de salida de Rousseff y la posibilidad de defenestración constitucional apareció con amplio apoyo parlamentario. El partido socio que la sostenía, el PMDB, se retira de su gobierno, se suceden varias renuncias de ministros, Dilma comete un grave error al tratar de nombrar ministro a Lula, se judicializa la política y en el Congreso se desencadena el proceso de impeachment.

Según la información que se tiene, los días de Dilma están contados para su partida. La votación en la Cámara de diputados que tuvo ya lugar y la que se espera en el Senado, apunta a ese desenlace. Se acaba de iniciar otra investigación contra ella por obstrucción a la justicia.

Ante esta arremetida, Lula y Dilma han echado mano del mismo argumento del cura Lugo cuando fue destituido constitucionalmente en Paraguay. Se trataría de un golpe de Estado, según ellos, el impeachment contra ella.  Cuando está claro que en aquel caso, como en éste, actúan las instituciones políticas civiles, de conformidad con la normativa de la Constitución y las leyes, más allá de las motivaciones políticas expresadas abiertamente o las subterráneas.

Igualmente, como su amigo Maduro en Venezuela, ha empezado a culpar a la oposición de la crisis económica que la está eyectando del poder.

A comienzos de esta semana, corre el rumor de que la señora Rousseff estaría pensando en la renuncia para que así haya elecciones anticipadas.  Quizás sea la mejor solución para Brasil e incluso para ella y su mentor Lula.

Para el gobierno venezolano, la caída del PT y la destitución de Dilma será un acontecimiento terrible. Perderá a uno de sus compinches mayores en la región; a un protector formidable, por la gravitación de ese país en el hemisferio.

El derrumbe de Lula y Dilma contribuirá al aislamiento creciente del gobierno chavista en el hemisferio, lo que es una gran noticia para la Venezuela democrática.



EMILIO NOUEL V.

@ENouelV