miércoles, 21 de septiembre de 2016


            LIBRE COMERCIO Y RETÓRICA POPULISTA
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No son pocos los artículos de prensa publicados a diario en que se arremete contra los tratados de libre comercio, acusándolos de todos los males que puede haber.

No gozan de muy buena reputación estos acuerdos, si nos atenemos también a las protestas que particularmente en Europa están teniendo lugar por lo del tratado trasatlántico que se está negociando.

Sobre el tema hay mucho simplismo y poca profundidad en el análisis. Por lo general, las afirmaciones condenatorias no se respaldan con datos ciertos. Encontramos generalizaciones absurdas y disparatadas. La retórica anti-comercial está plagada de frases efectistas, medias verdades, mitos y prejuicios. En suma, no todo lo que se dice es cierto.

Este discurso engañoso ha servido de punta de lanza para demagogos de toda laya, que utilitaria e interesadamente echan mano de los problemas sociales reales de los ciudadanos para apuntalar sus propósitos políticos.

Así, el populista ha sido el actor ideal para esgrimir la proclama antiglobalización, aunque no es sólo él quien la asume. Tiende a culpar de los problemas domésticos a los demás, a los extranjeros, sus empresas y productos, quienes serían  los causantes directos de las dificultades y crisis de toda naturaleza que se viven.

Obviamente, no todo es una maravilla en la dinámica comercial internacional, hay asimetrías y conductas anticompetitivas. Como en todo, la perfección allí no existe, pero con exageraciones e infundios es muy difícil que comprendamos lo verdad del asunto, y apreciemos lo positivo que es el comercio para los países. Las evidencias reales cuantitativas y cualitativas prueban que el crecimiento y el desarrollo de los países, más allá de la monserga barata que reina en ciertos círculos sociales y políticos, son alcanzables con mayor facilidad a través de la apertura comercial.

No es cierto, por tanto, que el intercambio comercial exterior de un país de manera ineluctable ponga en riesgo los empleos, y por tanto, se deba establecer políticas proteccionistas para impedirlo.

Sobran los estudios serios que afirman que las economías abiertas crecen más rápido que las cerradas. El Banco Mundial, por ejemplo, ha afirmado que los países en vías de desarrollo que se abrieron al mundo en los años 90 del siglo pasado crecieron tres veces más rápido que los que mantuvieron políticas proteccionistas frente a la competencia internacional.

Y con esto no se quiere decir que el comercio exterior no impacte los mercados de trabajo domésticos, produciendo cambios en el corto plazo; de allí la importancia de que los gobiernos adopten políticas para posibilitar tales ajustes, estableciendo compensaciones sociales, que permitan la adecuación progresiva de los países al intercambio mercantil.

En esta actividad todos pueden ganar, unos más que otros, obviamente. Pero no es un juego suma cero, como algunos lo presentan en sus discursos políticos. Y los efectos hay que analizarlos en el mediano y largo plazo. Es probable que de arrancada no todo sea miel en hojuelas, pero con el tiempo los resultados serán positivos y permanentes.

Las políticas de apertura del comercio exterior tienen que ser complementadas con otras. Por ejemplo, las relativas al desarrollo institucional, la educación y a la atracción de las inversiones extranjeras. Leyes competitivas, desarrollo del recurso humano, seguridad jurídica y generación de confianza en la administración pública, son elementos centrales que apuntalan las políticas de apertura comercial.

El populista soslaya esos temas de fondo atribuyendo los problemas a los vínculos con el extranjero. Igual ocurre en países desarrollados como en los demás.

Se aprovecha de los sentimientos nacionalistas de pertenencia o identitarios de los ciudadanos para satanizar al fuereño, considerándolo el que amenaza el sistema de vida, los empleos, las empresas, en fin, la economía interna.

Lamentablemente, se ha desatado una paranoia en este campo que puede causar graves problemas a las sociedades actuales y comprometer la paz futura. Europa está experimentando esos embates, colocando en un disparadero al proceso de integración que tantos beneficios sociales ha traído a los países pertenecientes a la Unión.

En EEUU, el mismo fenómeno funesto. Vemos a políticos de los dos grandes partidos haciéndose eco de planteamientos que contradicen lo que ha sido uno de los principios económicos que hizo grande a ese país desde los inicios de su existencia.

El premio Nobel (2013), Robert Shiller, recientemente asomó la idea de que la próxima revolución en el mundo será contra las diferencias nacionales y surgirá de las interacciones diarias con extranjeros a través de Internet. Y agrega: “es probable que los pasos más importantes para resolver la injusticia derivada del lugar de nacimiento no tengan que ver con la inmigración, sino con fomentar la libertad económica (...) Esto debería ser motivo suficiente para la firma de tratados comerciales mejorados, con la posible creación de mecanismos de seguridad social de mucho mayor alcance que los actuales para proteger a los habitantes de cada país durante la transición a una economía global más justa”.

Ojalá los líderes del mundo puedan impedir la deriva peligrosa que promueven algunos populistas, y que apunta a cerrar a sus países ante los demás. Hay sobradas razones políticas, económicas y morales para actuar contra esa perniciosa visión.



Emilio Nouel V.
@ENouelV



domingo, 18 de septiembre de 2016


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MERCOSUR, PARLASUR Y LA CRISIS VENEZOLANA



                             

La crisis venezolana tiene alborotada a la sub-región suramericana. Frente a lo que ocurre en nuestro país no puede haber indiferencia de parte de quienes defienden la democracia y las libertades.

Las violaciones flagrantes y cotidianas de los DDHH son ampliamente conocidas en tiempo real por nuestros vecinos en el hemisferio. Sólo los que se hacen de la vista gorda o apañan las arbitrariedades de la dictadura venezolana se niegan a ver tal lacerante realidad.

Los gobiernos de los países miembros de  Mercosur vienen de formular un ultimátum al gobierno de Venezuela, que está referido a retrasos en materia de requisitos normativos en ese bloque comercial. La espada de Damocles de la suspensión de la membresía se ha levantado contra nuestro país, a menos que cumpla con ciertas exigencias antes del 1 de Diciembre próximo.

Ya lo he dicho en otra ocasión. El culpable de esta lamentable situación es el gobierno nacional, su incompetencia y desidia. Es él el que expuso a Venezuela al descrédito internacional.

Se ha dicho erróneamente por ahí que de concretarse la suspensión, se suspendería también nuestra participación en el Parlamento de Mercosur.

Quien así piensa, o desconoce la naturaleza “independiente y autónoma” de tal Parlamento o pretende utilizar ese argumento de manera interesada, engañosa y/o retorcida como presión de carácter política.

Así, oímos decir que la suspensión de Venezuela “nos haría perder una tribuna política que tanto nos hace falta actualmente”.

Pues, déjenme decir, que con eso se falta a la verdad, y  no hay asidero político ni jurídico para sustentar esa afirmación.

El único caso de suspensión que hasta ahora se conoce en Mercosur es el de Paraguay. Está más que claro que a ese país, lo suspenden con base en argumentos políticos, no jurídicos. El mismo Pepe Mujica, presidente a la sazón de Uruguay, lo admitió. En Paraguay se había dado un procedimiento de impeachment ajustado a la Constitución de ese país, pero que los amigos del defenestrado, el cura Lugo,  consideraron un golpe de Estado. Lo mismo que dicen ahora del caso de Dilma Rousseff.

La medida comportaba “suspender a la República del Paraguay del derecho a participar en los órganos del MERCOSUR y de las deliberaciones, en los términos del artículo 5° del Protocolo de Ushuaia”.

Y los “órganos de Mercosur” son: el Consejo del Mercado Común, el Grupo del Mercado Común y Comisión del Mercado Común.  Es decir, que de éstas instancias ejecutivas y administrativas quedaría marginado Paraguay en tanto que suspendido. En cuanto a los “órganos derivados”, como el Parlamento y el Tribunal Permanente de Revisión, habría que matizar.  

La medida en cuestión, tomada, por cierto, desconociéndole el derecho a la defensa a Paraguay, no implicó limitaciones al comercio o al tránsito de personas, incluso se garantiza la continuidad de los proyectos relativos a Paraguay en el Fondo de Convergencia Estructural del MERCOSUR (FOCEM)”.

Por otro lado, en el texto de la decisión se puede leer de manera expresa: “Comunicar al Parlamento del MERCOSUR la presente decisión”, lo cual implícitamente reconoce la independencia de este órgano.

Con ello se informaba al Parlamento de la medida, instancia que tenía, por cierto, casi dos años sin reunirse y sin adoptar resolución alguna. Incluso, el año mismo de la suspensión (2012) no se reunió, y sobre ella no hubo pronunciamiento alguno.

De acuerdo con el texto constitutivo de Parlasur,  en su artículo 1º se establece que es un “órgano de representación de sus pueblos, independiente y autónomo”.

Si interpretamos correctamente tal disposición, al ser autónomo, Parlasur no está obligado a suspender a la representación popular de un país, en caso de que por razones de incumplimiento de normas sea suspendido por los órganos ejecutivos. de bloque. De hecho, los parlamentarios paraguayos, en el asunto mencionado más arriba, no fueron suspendidos como diputados parlasurianos mediante una decisión expresa. Y si hubo alguna intención de hacerlo, que pudo darse, eso no fue formalizado, que sepamos. 

De modo pues, que en caso de que se aceptara una valorización particular de la presencia de parlamentarios venezolanos en el Parlasur, no sería lo correcto afirmar con base jurídica válida, que con una suspensión de Venezuela, se suspendería de manera automática a nuestros parlamentarios en tal espacio democrático.
Emilio Nouel V.

viernes, 16 de septiembre de 2016


VENEZUELA, TITULARES Y  DEBACLE
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“Venezuela, enfermo de Sudamérica y riesgo para la estabilidad regional”

Irán desplaza a Venezuela como proveedor de petróleo a España

“Gobierno de EEUU mantiene a Venezuela como incumplidor de acuerdos antidroga”

“Secretario General de la OEA: ‘La situación en Venezuela es grave’.

“Argelia proveerá petróleo a Cuba tras crisis venezolana”

 “Escalada represiva en Venezuela”   

“Gobierno de Brasil dice que mejorar relaciones con el gobierno de Maduro es un caso sin esperanzas”

“Vicepresidente de EEUU pide respeto a la Constitución de Venezuela y la realización del Referendo en el 2016”

“China se replantea su alianza con una Venezuela tambaleante”

“Secretario General de la OEA: ‘La situación en Venezuela es grave’

“La larga sombra militar sobre Venezuela”

“No hubo golpe en Brasil, pero sí lo hay en Venezuela”

“Maduro no gobierna, sólo se mantiene en el poder”

“En Agosto la producción petrolera de Venezuela continuó cayendo”.

“Gobierno de Brasil expresa preocupación por detenciones arbitrarias en Venezuela”

Cepal: Venezuela, el país latinoamericano con la velocidad de Internet más lenta”.

“ONU rechaza bloqueo del gobierno de Maduro a expertos de DDHH”

“Países fundadores de Mercosur vetan presidencia de Venezuela en el bloque”

“El Gobierno está muerto y no se ha dado cuenta”

Los anteriores titulares son sólo una muestra pequeña, no del último año, sino de la última semana. Ha sido extraída de artículos y reportajes de prensa, sobre todo, la internacional, referidos, como se ha visto, a Venezuela.

Si eso no es una prueba de la debacle que estamos sufriendo los venezolanos que baje Dios y lo diga.

En tales escritos, los medios no hacen sino reflejar la monumental tragedia política, económica y social de nuestro país.  Conflictos con países amigos, pérdida de clientes para nuestro petróleo, derrumbe de la calidad de vida, rostro militarista, violaciones a los DDHH y presos políticos.

El aislamiento hemisférico de la dictadura militarista que nos agobia es notorio. Los gobiernos de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Canadá, Costa Rica, EEUU, Jamaica, México, Paraguay y Perú, entre otros, están muy claros sobre lo que nos está pasando. Incluso, algunos que se niegan a reconocer abiertamente la catástrofe venezolana, lo admiten a la chita callando, pero con igual preocupación que aquellos.

En la OEA, UNASUR o MERCOSUR, y fuera del continente, en la Unión Europea o la ONU, las grandes internacionales políticas o las ONGs de defensa de los DDHH,  es ya un convencimiento pleno de que nuestro país está al borde del colapso, y de que ya no es posible seguir silenciando esta realidad.

Repito: sólo en una semana aparecieron los titulares que encabezan estas líneas. Cualquiera que los lea no puede permanecer indiferente o no  inquietarse.

Con seguridad los que en esta semana vinieron a visitar a Isla Margarita con ocasión del encuentro de ese inútil y anacrónico grupo internacional que llaman No Alineados, no verán la ruina en que han convertido al país. Tal como las “aldeas Potemkim”, la triste realidad de nuestra querida isla será escondida y/o maquillada para la vista de las decenas de representantes de países, en los que, por cierto, y en no pocos, hay tiranías horrendas y sangrientas. Los margariteños en extrema penuria sí se verán abofeteados por el derroche del gobierno ante sus invitados.

Nunca antes Venezuela había estado en los medios ligada a tantas y tan malas noticias. El descrédito de nuestra Patria, por culpa de quienes nos oprimen, ha alcanzado cotas inauditas.  Impresentables bárbaros dirigen los destinos de un país que fue y debería ser ejemplo de democracia y bienestar para su entorno. Estos desalmados lo han arruinado. Sus inmensas riquezas naturales las han dilapidado. Miles de millones de dólares han ido a parar a los bolsillos de una oligarquía militar-civil corrompida, sin honor y perversa.

Les llegó su final y no se han percatado.

Pero Venezuela se recuperará, no será fácil lograrlo. Habrá que apartar la incompetencia, la improvisación y una ideología nefasta. Con voluntad, determinación, encuentro y unidad de los venezolanos se recompondrá el país. Es la apuesta a hacer, no hay otro camino.

Distintos y amables titulares aparecerán reseñados entonces sobre Venezuela.



EMILIO NOUEL V.

@ENouelV

emilio.nouel@gmail.com




martes, 6 de septiembre de 2016


¿SÓLO EN AMÉRICA LATINA DECLINA EL RESPALDO A LA DEMOCRACIA?

Latinobarómetro señala en días recientes que el respaldo a la democracia en Latinoamérica ha bajado en los últimos años.

Tomando como referencia el año 2010, ha aumentado la indiferencia respecto del sistema político, alcanzando un 23% y se mantiene estable el nivel de preferencia por el autoritarismo (16-17 %). La adhesión a la democracia es de 54%, cuando aquel año fue de 61%.
No es raro que suceda eso. Las dificultades económicas y su no solución, generan necesariamente un desencanto que repercute en el afecto de los ciudadanos hacia el régimen político establecido. Se achaca a éste  problemas que por lo general tienen causas que se colocan más allá del sistema de gobierno.

Como se sabe, por su propia naturaleza, la democracia es relativamente frágil en general. Su funcionamiento natural es complejo. Los necesarios debates y las interminables negociaciones que tienen lugar en ella entre las diferentes fuerzas políticas, le impiden soluciones expeditas  que satisfagan a todos los intereses en juego.  Los consensos deben imponerse, y para ello es menester el diálogo y los acuerdos, lo cual consume tiempo que la impaciencia del común no perdona.

Las dictaduras tienen entonces grandes ventajas frente a las democracias. En ellas solo el autócrata decide, según su criterio personal, sin tener que consultar con nadie o pidiendo opinión a muy pocos de su entourage político. No hay contrapesos democráticos ni limitaciones legales. La palabra del dictador es santa palabra.

De allí que a los que los mecanismos democráticos les parezcan engorrosos, molestos o ineficaces, por ser lentos y consensuados, más les acomoden las prácticas expeditas de los gobiernos autoritarios.

Y de esta posición hay millones en Latinoamérica. No sólo entre las élites, también en el pueblo llano. Obviamente, es un problema cultural, de desarrollo político e institucional, que, a pesar de ciertos avances, aún arrastramos en nuestra región.    

Lo curioso es que este fenómeno de retroceso de apoyo a la democracia que registra Latinobarómetro en América Latina, si volteamos la mirada hacia lo que está sucediendo en otros países, encontramos síntomas de lo mismo, incluso en países desarrollados.

Y no es por aquello de que “mal de muchos consuelo de tontos”. Pero es lamentable el retroceso tanto entre nosotros como en otras latitudes. Obviamente, hay matices, intensidades y alcances diferentes en ese reflujo democrático en el mundo. Sin embargo, es el sistema democrático y de libertades el que ‘paga el pato’ de las crisis económicas, de las guerras y sus consecuencias, de la intolerancia religiosa, de la xenofobia y del racismo, cuyas causas no devienen de aquel sistema.

En Venezuela, según Latinobarómetro, la identificación con la democracia es la mayor en el estudio realizado (77%); quién sabe si es porque estamos viviendo bajo una dictadura sui generis, pero dictadura al fin. Tal noticia es alentadora, sin duda. No en vano la tuvimos, a pesar de sus lunares, durante 40 años, antes de que llegara el populismo autoritario y militarista. En nuestro ADN están inscritas la democracia y las libertades, a pesar de los extravíos de los años recientes, producto precisamente de los problemas económicos, de las disfuncionalidades del sistema político y de su incapacidad para reformarse.

La democracia representativa, la vigencia plena del Estado de Derecho y la garantía de los DDHH, son las claves para avanzar hacia estadios superiores de desarrollo cultural, institucional y de bienestar social. No hay sistema político perfecto, sin fallas. Sobre todo, la democracia no lo es. Atribuir a ella exclusivamente los males económicos no es lo acertado, es apuntar al blanco equivocado.  



EMILIO NOUEL V.  

jueves, 25 de agosto de 2016


REFERENDUM REVOCATORIO CON APOYO INTERNACIONAL


¡Cuánto costó que un alto representante de un ente internacional como la OEA, dijera de manera alta y clara que en Venezuela la democracia y el Estado de Derecho no existen!

Lo afirmó sin ambages, en estos días, el señor Luis Almagro, secretario general de esa organización hemisférica, en misiva dirigida al preso político Leopoldo López.

Como venezolano, reconocemos y agradecemos tal pronunciamiento, por muy doloroso que sea, sobre todo, en momentos de lucha por lograr un referendum revocatorio.
Almagro se refiere en su carta a la sentencia condenatoria aberrante contra López.

La sentencia que reafirma tu injusta condena marca un hito, el lamentable final de la democracia en Venezuela (…) es, asimismo, la terminación del Estado de Derecho (…) ninguna posición que sustente el derecho y los principios jurídicos fundamentales puede ignorar que el gobierno de Venezuela tiene presos políticos y los tortura”.

El envilecimiento y decadencia de la institucionalidad democrática ha sido un proceso que en los últimos tres lustros se ha acelerado por obra de un grupo político de ideología totalitaria y demencial, que ha conducido al país a una situación de calamidad social sin precedentes en nuestra historia.
Pocos comprenden cómo una nación que fue baluarte de la democracia y con ingentes recursos naturales, haya caído en semejante desbarajuste.

Mientras dispuso de fabulosas cantidades de recursos financieros pudo comprar voluntades dentro y fuera del país. Acalló críticas y cuestionamientos. Políticos, gobernantes, personalidades, instituciones internacionales y medios del mundo sólo veían las apariencias, la retórica mentirosa y los supuestos “logros sociales” del gobierno, pero la monstruosidad política que se estaba cocinando al interior de nuestra sociedad, era soslayada, o no percibida. Era difícil convencer a cualquiera, incluso a venezolanos, de que el gobierno chavista nos llevaba por mal camino. Dudaban de su naturaleza autoritaria  y de su vocación colectivista.
Claro, su variopinta conformación en términos de liderazgo, podía hacer vacilar a la hora de una valoración adecuada del fenómeno. 
Comprendemos que no era fácil “clasificar”, políticamente hablando, lo que sucedía en nuestra patria. El comportamiento político era y no era, a la vez, una democracia. En sus inicios, habían elecciones, muchas, como sabemos. Medios de comunicación libres. Partidos políticos permitidos. En el gobierno habían radicales extremistas, marxistas, socialdemócratas de izquierda, evangélicos, oportunistas y hasta derechistas y militaristas.
Pero lo que ocurría realmente en el seno de las instituciones estatales y con el ordenamiento jurídico, es decir, el proceso progresivo y enloquecido de demolición que se estaba dando, todo con vista a la construcción de un orden nuevo, el denominado ‘socialismo del siglo XXI’, era, o bien desconocido, o su significación letal no se discernía.  Aprendices de brujo, gente que llegó al gobierno sin tener la más mínima idea de administración pública, o de economía, pusieron en práctica sus simplismos e ideas utópicas.
Esta deriva autoritaria, en curso desde que Chávez llegó al gobierno, la veían pocos en nuestro país. Ni se diga más allá de las fronteras.
Si bien es cierta la destrucción institucional, no es menos cierto que nada se pudo construir en substitución. Aparte de la elaboración de leyes absurdas, de diseño de nuevas estructuras inviables (el poder comunal) o de cambio de nombres de los organismos, el trabajo realizado no ha conducido a nada que valga la pena reseñar, o que haya traído algún resultado positivo a la sociedad.
Sólo desorden y caos, penuria, la inflación más alta del mundo, recesión económica, desmantelamiento o destrucción de empresas públicas y privadas, delincuencia enseñoreada, administración de justicia politizada y en lamentable situación, educación pública deplorable, y descrédito internacional galopante.
En efecto, hoy, la democracia y las libertades públicas, como señala Almagro, han sido suprimidas en Venezuela. Al fin, se ha tomado conciencia y esto es formidable avance.

Dan cuenta de ello los señalamientos crecientes en el mundo, que condenan al gobierno nacional, catalogándolo de tiranía desembozada.
Con el referéndum revocatorio planteado, tenemos ante nosotros una gran oportunidad de salir del hoyo en que nos ha metido una dirigencia política nefasta, incompetente, corrupta y hambreadora.
Una mayoría abrumadora del país está luchando por que este año se celebre ese evento contemplado en nuestra Constitución.
El país está en ebullición y movilizado para que tenga lugar sin más dilaciones. Del organismo electoral tenemos que arrancar esa fecha.
De allí que el próximo 1º de Septiembre sea el momento ideal para hacer saber a quienes lo han venido obstaculizando que los venezolanos ya no consentimos que nos sigan hundiendo en la miseria y la angustia y que repudiamos a un  gobierno dictatorial incapaz de sacar al país de la crisis.
La mejor noticia es que en esta lucha estamos contando con un amplio apoyo internacional.  

EMILIO NOUEL V.

@ENouelV

viernes, 19 de agosto de 2016

LA CLÁUSULA DEMOCRÁTICA, LOS NEONAZIS AUSTRÍACOS Y MERCOSUR


      Emilio Nouel V.
En el año 1999, después de unas elecciones en Austria, se planteó la  posibilidad de participación en el gobierno, de un partido de ultraderecha, neonazi (FPÖ), liderado por el hoy fallecido Jörg Haider. 

Aquel formaría parte de una coalición junto al partido conservador de Wolfgang Schüssel. Y el Primer Ministro, Canciller Federal, sería Haider.

Tal hecho encendió las luces rojas en toda la Unión Europea, cuyos principios políticos son consustanciales al proceso de integración económica. Para pertenecer a ese bloque y gozar de sus ventajas, los países deben ser democráticos y estar vigente en ellos las garantías a los DDHH, aspectos consagrados normativamente, por tanto, de obligatorio cumplimiento.

La reacción institucional comunitaria no se hizo esperar. En un comunicado muy breve se expresó lo que sigue:

"Hoy, lunes 31 de enero, el primer ministro portugués ha informado tanto al presidente como al canciller de Austria, y el ministro portugués de Asuntos Exteriores ha informado a su homólogo austriaco, de la siguiente reacción conjunta acordada por los jefes de Estado y de Gobierno de los XIV Estados miembros de la Unión en el caso de que se forme en Austria un Gobierno que integre al FPÖ [Partido Liberal].

Los Gobiernos de los XIV Estados miembros no promoverán o aceptarán ningún contacto bilateral oficial a nivel político con un Gobierno de Austria que integre al FPÖ.

No habrá ningún apoyo en favor de los candidatos austríacos que opten a puestos en organizaciones internacionales.

Los embajadores de Austria en las capitales de la UE sólo serán recibidos en un nivel técnico.

El primer ministro de Portugal y el ministro de Asuntos Exteriores ya han informado a las autoridades de Austria de que no habrá un trato normal en las relaciones bilaterales con un Gobierno que integre al FPÖ".

Bastó y sobró ese pronunciamiento escueto pero contundente para que en Austria no accediera al poder el señor Haider y sus conmilitones, a pesar de que el resultado electoral lo avalaba.

Como se supo luego, la nota había sido ideada por el primer ministro portugués, Antonio Guterres y el jefe del Gobierno español, Jose M. Aznar. Dos líderes europeos, un socialdemócrata y  el otro de un partido de centro.

El ministro de Asuntos Exteriores belga, Louis Michel, había calificado a Haider, de  "político peligroso", "tiene ideas completamente fascistas, repletas de odio, y xenofobia, que disimula bajo un barniz democrático".

Fue un ejemplo claro de aplicación de la Cláusula democrática.

En nuestro patio americano, y dieciséis años después, se ha planteado la misma “medicina” para el gobierno autoritario de Venezuela, que no sólo ganó varias elecciones sino que ha gobernado más de tres lustros desnaturalizando la institucionalidad democrática y violando los derechos humanos de los opositores al régimen político.

En la OEA se activó la Carta Democrática contra el gobierno de Maduro, pero  hasta ahora no ha habido ninguna sanción. En la práctica, se está esperando los resultados del eventual diálogo entre las partes terciado por los ex presidentes designados por UNASUR.

No obstante, en Mercosur pareciera que otro es el ritmo que lleva el caso Venezuela, desencadenado por el tema del traspaso de la presidencia rotativa, que 3 países de 4, se niegan a entregar a gobierno de Maduro.

La razón que más se ha esgrimido es la condición antidemocrática de aquel, en lo que no se equivocan. Tres presidentes y sus cancilleres han sido muy francos al respecto. Un país que persigue a opositores y tiene presos políticos no puede ser considerado como democrático, sin mencionar otros incumplimientos de la normativa mercosuriana.

Como hemos visto, por menos de eso, por sólo sospechas de que podía conducirse autoritariamente, el neonazi Haider fue impedido de ser Primer Ministro en Austria. Las instituciones comunitarias de Europa funcionaron para preservar los principios políticos democráticos que la inspiran, tomando las medidas de presión que fueren necesarias.

¿Qué harán ahora los gobiernos de los países de Mercosur ante un gobierno dictatorial militarista, que ha eliminado la autonomía de los poderes públicos, que persigue a la oposición política, que encarcela violando los derechos humanos, y que de paso, ha destruido la economía del país, condenando a la población a una penuria y angustia nunca vistas?

¿Seguirá el ejemplo de la Unión Europea comentado? ¿Aplicará la cláusula democrática contenida en los protocolos de Ushuaia en la reunión del 23 de este mes? ¿El gobierno uruguayo asumirá un compromiso con la democracia y la libertad en Suramérica?

jueves, 18 de agosto de 2016

EL VECINDARIO HEMISFÉRICO Y VENEZUELA         
                                    
Lo que acontece en cualquier país del hemisferio es asunto también de los demás, por muy distante que se esté geográficamente. Desde Alaska a la Patagonia va nuestro patio más cercano, como americanos que somos. La política y la economía de cada nación están interconectadas con las de sus vecinos, por vínculos que vienen del pasado y otros del presente. Los destinos nacionales se juegan también en los espacios exteriores.

No somos ajenos al entorno global que nos rodea. Para lo positivo o lo negativo. Así, el malestar de unos se puede contagiar al resto, incluso adoptando ideas similares, que reviven perspectivas que creíamos muertas o en decadencia.

Que haya una mínima posibilidad de que el inefable Donald Trump gane las elecciones en EEUU, es cosa de la cual no podemos sustraernos, ni permanecer indiferentes.

Sólo pensar en que un personaje como ése –un chiflado, según el actor Robert de Niro- alcance la presidencia de la potencia más grande del planeta, pone los pelos de punta. Encarna una visión aislacionista, racista y ultranacionalista absurda, perniciosa para todos, lo cual obliga, como lo subrayaba el escritor Enrique Krauze, a contribuir con su derrota.

En el Perú asumió un nuevo presidente. Pedro Pablo Kuzcinski (PPK) es expresión de una visión fresca y novedosa de la política y la economía. Ganó las elecciones por un tris, en una campaña electoral muy reñida, y tendrá un congreso de mayoría opositora. Por lo que le hemos oído, está firmemente comprometido con la democracia y la defensa de los DDHH en la región, lo cual es una buena noticia, particularmente, para los venezolanos. Recibe de Humala una economía con buenos índices y ojalá la coloque aún en mejor posición, habida cuenta de su enfoque moderno de mercado y apertura comercial.

El peruano converge con otro gobierno que está expresando esa nueva ola de presidentes suramericanos que surgen como respuesta a la calamidad populista. Mauricio Macri está lidiando con una herencia económico-financiera desastrosa que le dejó la mafia kirchnerista.  No la tiene fácil, muchas “bombas” económicas recibió activadas y es blanco de una conspiración enloquecida de los desalojados del poder. Esperamos que el pueblo asimile los ajustes duros pero necesarios, en el entendido de que con perseverancia y paciencia saldrán adelante, y así poder recuperar el tiempo perdido y lograr niveles altos de bienestar. Apostamos a eso desde Venezuela. Macri, asimismo, apunta a la defensa de la democracia, la protección de los DDHH y el libre comercio.

Brasil es otro país que marcha con serias dificultades. Su economía, antes del proceso de impeachment a Dilma Rousseff, ya venía experimentando una fuerte recesión. Según la CEPAL, ese país y Venezuela, serán los responsables de la caída del crecimiento del PIB latinoamericano este año. Allí, además, el problema de la corrupción política ha arribado a cotas muy altas, que afectan su desempeño y credibilidad ante el mundo. El gobierno de Michel Temer pudiera abrir paso a un curso de regeneración de la política. En lo económico, pareciera que está haciendo los deberes, y está enrumbado a nuevas elecciones que legitimen a un nuevo liderazgo. En los ciudadanos brasileños está la tarea fundamental de lograr los cambios necesarios

Por su parte, Colombia está inmersa en un proceso que ha sido complejo y difícil. La negociación con la narco-guerrilla terrorista FARC ha llegado a un punto de supuesta solución que está siendo cuestionada por vastos sectores de ese país, las encuestas muestran un país polarizado sobre el tema. Los términos del acuerdo no son aceptados por todos. Si bien la paz es un objetivo compartido, el contenido de lo pactado causa áspera polémica y coloca la concreción definitiva de aquella, en duda. Los venezolanos aspiramos a que el conflicto sea resuelto de una vez, ya que para nosotros es vital también. La cercanía puede propiciar tanto cosas positivas como negativas.

Cuba aparentemente está en un proceso de transición iniciado hace un año, y que esperamos sea para bien de los cubanos, víctimas de décadas de un régimen totalitario y hambreador. Se han dado algunos pasos importantes y esperanzadores. Sin embargo, aún faltarían muchos cambios. Sólo una apertura a la democracia podrá sacar a ese país de la penuria y la desesperanza. Los pronósticos económicos que se han conocido recientemente no son muy halagüeños, y lo que pudiera suceder allí, si se exacerba la crisis, es una incógnita para cualquier observador.  

México es hoy el principal país exportador del continente después de EEUU. No obstante, tiene aun tareas sociales pendientes por cumplir. Los problemas de la violencia, el narcotráfico y la corrupción política siguen vigentes. Todo apunta a que habrá un cambio de partido en el gobierno.

La percepción sobre la efectividad de los entes internacionales hemisféricos no es la mejor. La refundación reiterada de instituciones que duplican esfuerzos es un mal crónico de nuestros países. La OEA debe asumir de nuevo un papel central, para lo cual debe introducir cambios institucionales y normativos. Mercosur y CAN están experimentando crisis estructurales y conceptuales que tienen que ver con su no adecuación a las nuevas circunstancias. La Alianza Pacífico es la organización de integración económica que luce con perspectivas positivas, cuyos resultados están aún por verse.

Los países del continente deberían ir acercándose más para dar cara a los enormes desafíos de manera concertada, rompiendo con los resentimientos, prejuicios y complejos históricos que han distanciado a las “dos Américas”.  Este desencuentro no tiene más sentido. Nuestro enfoque debería ser en términos hemisféricos, poniendo de lado las visiones aldeanas y excluyentes.

Los organismos especializados advierten que este año será negativo en términos económicos. Hacia el 2020 se volvería a recuperar el ritmo de crecimiento de 1980, lo cual, como dice el BID, exige que se pase de una vez a la acción, tomando medidas (reformas económicas) que permitan pasar estos tiempos difíciles.

En este entorno complicado, Venezuela tiene un reto político adicional: salir lo más pronto posible, de forma legal y pacífica, de un gobierno catastrófico, que ha hundido la economía y pretendido instalar un régimen despótico que no tiene cabida en el mundo de hoy. El hemisferio debe poner mayor y especial atención del drama venezolano por las consecuencias indeseables que su no solución podría tener para todos.

EMILIO NOUEL V.

@ENouelV