viernes, 16 de febrero de 2018

ELECCIONES JUSTAS Y CAMBIO DE GOBIERNO

EMILIO NOUEL V.
 
No se trata solo de que porque uno es demócrata y el arma que se tiene como tal es el voto, que tenemos que ir a sufragar bajo cualquier circunstancia y condición, sobre todo, a sabiendas de que aunque haya la posibilidad cierta de que nuestra opción gane, con seguridad se escamoteará el triunfo.
No debiera ser, por tanto, la posición que tendríamos, un asunto de carácter moral sobre ese tema. Es más bien, y fundamentalmente, política, la que se asuma.
De allí que cualquier decisión que uno tome al respecto la emprendamos desde la perspectiva de lo que eficazmente convenga a nuestros objetivos de poder.
La disyuntiva en la que se encuentra la oposición democrática venezolana hoy es muy espinosa. No quisiéramos estar en los zapatos de los que están obligados a tomar una decisión sobre encrucijada tan compleja. 
El gobierno se ha negado a aceptar condiciones electorales que las leyes y estándares mundiales establecen para estos eventos políticos. Sigue irresponsablemente perdiendo el tiempo y oportunidades para resolver una crisis que se hace más aguda e insostenible y cuyas consecuencias son insospechadas, incluso para la oligarquía militar-civil que manda. 
Al gobierno el entorno internacional se le achica dia a dia con la ola de rechazo de la mayoría de los gobiernos de la región y de gran parte del planeta. Los gobiernos no quieren incluso que asista a la próxima Cumbre de las Américas. El cerco y las presiones de la comunidad internacional se acentúan.  
Para nadie es un secreto la situación social terrible que vivimos. Los países limítrofes comienzan a adoptar medidas ante la avalancha de cientos de miles de venezolanos que huyen del hambre, el desabastecimiento y la falta de medicamentos. Se dice que alrededor de 3 millones de nacionales se han ido, lo que no es poca cosa en términos cualitativos y cuantitativos para un país como el nuestro.
En este cuadro político y social, ir a una elección presidencial convocada de manera irregular por un ente ilegitimo, bajo condiciones en extremo desventajosas para la oposición democrática; y por tanto, cuestionables e inaceptables a todas luces, no puede analizarse como un asunto meramente principista, moral o porque con ello le demostraríamos al mundo - ¿una vez más?- la naturaleza autoritaria del gobierno, lo cual está más que descontado.
No se trata solo de que no vayamos porque el Grupo de Lima, la Unión Europea, EEUU, Canadá y otros países, hayan declarado que no reconocen a la Asamblea Constituyente ni los resultados eventuales de la elección, lo que, por supuesto, agradecemos y es muy importante a ponderar, dado el apoyo que la democracia venezolana ha recibido de ellos. No se trata tampoco de compartir la imbecilidad de que ir a elecciones legitimaria a aquella Asamblea y al gobierno. 
A mi juicio, lo que por encima de todo debe calibrarse, para tomar una decisión, es si políticamente nos conviene enfrentar ese reto en tales desiguales y precarias condiciones, y sus más seguros resultados adversos para el sector democrático.
Porque es seguro, estoy convencido, de que el triunfo se lo dará el CNE al gobierno. Lo del arrebato de la gobernación a Andrés Velásquez en el Estado Bolívar es una evidencia de lo que son capaces de hacer. Con mucho más interés la presidencia de la Republica.
Con una derrota de la oposición en esa elección ¿que ganamos políticamente hablando? ¿No ganaríamos mas no yendo?    
Se ha dicho que ir al proceso electoral nos permitiría seguir denunciando los atropellos del régimen, movilizar y organizar la oposición social y política, poner en la calle a un líder que encabece la lucha y otras cosas más.
Me pregunto: ¿eso mismo no se puede hacer igualmente sin pasar por el trauma y la frustración que para muchos venezolanos seria salir derrotados “formal” y mediáticamente?
La opción política hoy no es otra que la de diseñar, aprobar y ejecutar una estrategia política y mensaje claros y unitarios frente al país. Este quiere recuperar la esperanza de una Venezuela distinta. El liderazgo democrático debe salir al encuentro de esa mayoría golpeada inmisericordemente por la crisis y confundida ante el futuro y presentarle una alternativa de gobierno al desastre que vivimos.    
Que el proceso electoral espurio del gobierno nos sirva para adelantar paralelamente una campaña que pida condiciones electorales adecuadas y justas, así como un cambio de gobierno 

 

jueves, 8 de febrero de 2018

LA CORTE PENAL INTERNACIONAL, VENEZUELA Y SU PARSIMONIOSO PROCEDER

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La Fiscal de la Corte Penal  Internacional, la señora Batou Bensouda, emitio una declaración oficial en la que expresa que desde 2016 ha estado siguiendo de cerca la situación de Filipinas y Venezuela, como Estados partes que son del Estatuto de Roma.
En tal sentido, dice Bensouda,  que a partir de una revisión “cuidadosa, independiente e imparcial” de la documentación e informes recibidos sobre crímenes que potencialmente caerían bajo la Jurisdicción de esa Corte, decidió abrir un “examen preliminar”, que según ella, “no es una investigación”, sino una revisión para determinar si existe base razonable para iniciar un proceso investigativo de conformidad con la normativa de esa institución.
Es de destacar que ese examen se hará sobre denuncias relativas al uso excesivo de la fuerza por fuerzas de seguridad del Estado, los miles de arrestados y graves abusos y malos tratos de los detenidos, en “al menos” las manifestaciones de Abril del año 2017 en Venezuela.
La Fiscal, finalmente, declara que su oficina se dirigirá a las autoridades venezolanas para discutir y evaluar lo relativo a investigaciones del nivel nacional y toda la información presentada sobre el asunto, aclarando que no hay un tiempo establecido para este examen preliminar. 
El que tal pronunciamiento oficial se haya dado es importante, si lo vemos como factor político mediático y también de presión, aunque, a mi juicio, no hay que crearse muchas expectativas al respecto, sobre todo en lo que atañe a los tiempos de cualquier decisión.
No es un secreto la irrisoria performance de esa Corte en materia de condenas durante toda su existencia de casi 20 años; se cuentan con los dedos de una mano y nos sobran. La evaluación de fondo de los hechos susceptibles de ser sancionados por ella son muy exigentes. Según algunos,  pareciera que serían necesarias matanzas multitudinarias para que se aceleren los procedimientos, los que de lo contrario son engorrosos y lentos.
Quede claro que no quiero decir con las reservas expresadas que las denuncias no deban hacerse y formalizarse.  Amén de la exigencia moral y jurídica que nos obliga, está la virtud política de ellas en el combate contra gobernantes tiránicos y perpetradores de crímenes de lesa humanidad o de guerra, como los que asolan nuestro país.
Solo deseo que pongamos los pies sobre la tierra, y sepamos lo que puede esperarse de estos parsimoniosos procedimientos que imponen el analisis exhaustivo de evidencias que requieren ser constrastadas. Ya la señora Bensouda lo advirtió, no hay plazos para resolver lo que es apenas un paso preliminar. Es decir, aun no hay ni siquiera un juicio abierto. No hay que hacerse ilusiones con resultados expeditos. Es un hecho importante el examen preliminar decidido, pero estemos conscientes de que aún queda mucho camino por recorrer si a la experiencia nos remitimos.    
La lucha contra la tiranía venezolana, incluso con la valiosa ayuda externa, sigue dependiendo en lo fundamental, de nosotros, los venezolanos.

EMILIO NOUEL V.

viernes, 2 de febrero de 2018

EL CAMINO PACIFICO Y CONVENIENTE ES LA NEGOCIACION

 
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Que los negociadores de oposición y gobierno en República Dominicana no se hayan puesto de acuerdo es una muy mala noticia para Venezuela y nuestro entorno hemisférico.
Más allá de las reservas y dudas que podamos tener respecto de las intenciones y la sinceridad del gobierno en la negociación que se adelanta, lo razonable es apostar a la consecución de unos prontos resultados que  permitan empezar a salir de la situación crítica que vivimos.
Quien se contente o promueva el fracaso de tales tratativas es un inconsciente, un irresponsable. Porque si deseamos que las partes enfrentadas busquen una solución pacífica, consensuada y viable, lo lógico es que empujemos para que se tomen decisiones sin mucha dilación, habida cuenta de la profundización diaria de la tragedia social.
Debemos estar conscientes de que no enfrentamos una negociación sencilla por los temas a resolver, ni a adversarios sensatos y juiciosos.
Los venezolanos tenemos demasiadas pruebas de lo torcidos, nada confiables y perversos que son los que gobiernan nuestro país. Las triquiñuelas y mentiras son su modo de proceder. No tienen moral, ni escrúpulos, y dudamos mucho de que honren la palabra empeñada. De allí que haya sido necesario que representantes de terceros países den testimonio y certifiquen lo que se negocia y se dice en las reuniones que han tenido lugar.
Los adversarios que enfrentamos se rehúsan terca y suicidamente a aceptar soluciones razonables. No hacen más que perder tiempo haciendo su segura salida más dura y costosa, y prologando el drama social. Creen que un quimérico milagro petrolero o aurífero los salvara de la caída.
Cierto es que hay algunos repugnantes personajes que difícilmente tendrían vida en cualquier país y están decididos a resistirse con las botas puestas.  A ellos la negociación les importa un bledo pues piensan que no les significaría nada para su supervivencia posterior.
Ese cuadro hace todo más complicado, haciendo indispensable una presión mayor de la comunidad internacional para que los sectores más pragmáticos  del régimen se avengan a una fórmula definitiva de acuerdo.
Lo que desde la oposición democrática se pide es una solución que pase por convocar al pueblo a un pronunciamiento electoral con todas las garantías normales de un proceso de esta naturaleza: nueva conformación del CNE, actualización del registro de electores, voto para los residentes en el exterior, eliminación de las inhabilitaciones, supervisión y vigilancia de organismos internacionales, acceso de la oposición a los medios públicos y privados, entre otros asuntos no menos importantes; es decir, que se restaure el Estado de derecho. Obviamente, esto requeriría un tiempo prudencial que llevaría el proceso hasta el mes de agosto como lo más cercano.
¿Cederán en todos estos pedimentos los representantes del gobierno en la negociación? ¿Los aceptaran las distintas facciones oficialistas? O ¿hay que dar la razón a los que dicen que ya es muy tarde para una solución convencional a la desventura venezolana?
Dada la experiencia es comprensible el escepticismo al respecto. Pero quienes estamos convencidos de que de esta calamidad hay que salir de la manera menos penosa posible, no nos queda otra que seguir apostando  a un pacto negociado que le ahorre al país más dolor, hambre y perjuicios humanos y materiales. Debemos agotar todos los esfuerzos en tal sentido, porque la alternativa es el infierno. Que sea el gobierno el que quede en evidencia ante el mundo si por su posición absurda la negociación fracasa.
En estos días, las semanas que vienen o más adelante, inexorablemente nos tendremos que sentar en una mesa de negociación, los mismos negociadores u otros, seguro en condiciones peores, pero ese es el camino pacifico. Esperamos que la senda de la reconstrucción nacional se abra sin más demoras y que la oposición sepa afrontar cualquier escenario de manera unida.

jueves, 25 de enero de 2018

LAS SANCIONES Y LA NOCION ANACRONICA DE SOBERANIA DE LOS CHAVISTAS   

Una y otra vez pareciera que estamos a condenados a hablar sobre el tema de la soberanía, sobre todo, cuando la comunidad internacional o parte de ella decide sobre asuntos que afectan a países en particular, como recientemente sucedió con funcionarios del gobierno venezolano que fueron sancionados por la Unión Europea.
Impuestas tales medidas, el gobierno venezolano, como era de esperarse, salió a rechazarlas y a  acusar a la UE de intervencionista, ilegal y hasta inmoral, desde una visión, por supuesto, anacrónica de la soberanía.
La interdependencia global colocó en el centro del debate político, económico y jurídico de fin de siglo pasado, el papel cada vez más restringido de los Estados en el contexto de la dinámica internacional.
No es poca la tinta vertida en este polémico asunto en los campos académico y político. De un lado están, con diversos matices y énfasis, los partidarios de la revalorización y fortalecimiento del Estado como instancia insustituible e indiscutible, y de otro, los que relativizan el rol rector que ha mantenido hasta hace pocas décadas, subrayando el papel creciente que otros actores tienen, sujetos estos -entre ellos, el individuo- cuya personalidad jurídica es reconocida, con derechos y obligaciones recogidos en instrumentos normativos internacionales, vinculantes para los Estados.   
El constitucionalista italiano Gustavo Zagrebelsky acertadamente ha llamado a los elementos globalizadores que han disminuido el poder de los Estados, ¨factores demoledores de soberanía¨. Señala que la noción de soberanía ¨ya no puede reconocerse con claridad como realidad política operante (…) Desde el siglo pasado actúan vigorosamente fuerzas corrosivas, tanto interna como externamente, que se oponen a la idea misma….¨. La formación de centros de poder alternativo y concurrentes con el Estado, que operan en los campos político, económico, cultural y religioso, la progresiva institucionalización de poderes supraestatales y la atribución de derechos a los individuos que pueden hacerlos valer ante jurisdicciones internacionales frente a los Estados a los que pertenecen, configuran una situación inédita de pérdida de soberanía para estos.
Las circunstancias inéditas en las que está inmerso el Estado-Nación hoy, por sus magnitudes y complejidades, han afianzado la convicción compartida por la mayoría de los estudiosos del tema, de que las realidades mundiales de toda naturaleza ya no pueden ser abordadas en toda su extensión y profundidad desde la perspectiva limitada de lo estrictamente nacional. Los paradigmas e instrumentos conceptuales que fueron útiles para el análisis de los procesos nacionales en el presente se muestran inapropiados.  
Y entre esos paradigmas que se derrumban están también los del Derecho. Los dogmas y principios que se creían inconmovibles, a raíz de la consagración de normativas internacionales que obligan a los Estados a respetar y garantizar la vigencia de los derechos humanos, se ven cuestionados y han perdido vigencia.
Hoy, en esa materia tan sensible para la sociedad internacional, el concepto tradicional de soberanía absoluta  y excluyente de los Estados ha dejado de ser efectivo, imponiéndose otro, relativo, el cual no deja de plantear problemas jurídicos interpretativos de cara a las conductas de gobiernos y de los ordenamientos jurídicos nacionales en la materia de democracia y DDHH.
Debe recordarse aquí que para Hans Kelsen la idea de soberanía debía ser ¨radicalmente extirpada¨. Para él, solamente el orden jurídico puede ser soberano, ninguna voluntad puede tener autoridad jurídica. ¨Es tiempo ya de que este concepto, que desde hace varios siglos ha venido desempeñando un papel problemático en la historia de la ciencia del derecho, desaparezca del diccionario del Derecho Internacional¨, escribió en un conocido trabajo.
Obviamente, para la barbarie que gobierna a Venezuela, sigue en vigor el concepto de soberanía de los monarcas absolutos del siglo XV.  Nunca verán con buenos ojos las normativas internacionales que imponen obligaciones imprescriptibles en materia de democracia y DDHH a los Estados y sus ciudadanos. 



lunes, 22 de enero de 2018

LAS SANCIONES DE LA UNION EUROPEA A 7 FUNCIONARIOS DEL GOBIERNO CHAVISTA

                         
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Iniciando la semana las muy anunciadas medidas de la Unión Europea contra funcionarios chavistas se concretaron.
7 altos cargos del gobierno han sido incluidos en una lista de sancionados con prohibición de viajar al territorio comunitario europeo y congelación de los activos que pudieran tener allí.
Como se sabe, en Noviembre pasado había sido adoptada una medida de prohibición sobre armas y equipos de represión interna, pero no se señaló sanción alguna contra ninguna persona en particular.  
Hoy tenemos 7 nombres y apellidos, y cargos definidos contra ellos, a saber:
Graves violaciones de los derechos humanos y represión de la oposición democrática” (N. Reverol); “detención arbitraria, tratos inhumanos y degradantes y torturas” (Gustavo Gonzalez); “acciones y políticas que han menoscabado la democracia y el Estado de Derecho en Venezuela, en particular, al facilitar el establecimiento de la Asamblea Constituyente y al no garantizar que el CNE siga siendo una institución imparcial e independiente de conformidad  con la Constitución” (T. Lucena); “abogar públicamente por que los tribunales militares tuvieran jurisdicción sobre la población civil, han menoscabado el Estado de Derecho” (A. Benavides T.); “apoyo y facilitación de las acciones y políticas del Gobierno que han menoscabado la democracia y el Estado de Derecho en Venezuela, y responsable de acciones y declaraciones que han usurpado la autoridad de la Asamblea Nacional” (Maikel Moreno); “menoscabo de la democracia y el Estado de Derecho al apoyar públicamente acciones contra los opositores al Gobierno y la retirada de las competencias a la Asamblea.” (Tarek W. Saab) y “menoscabo de la democracia y del Estado de Derecho, en particular utilizando los medios de comunicación para atacar públicamente y amenazar a la oposición política, a otros medios de comunicación y a la sociedad civil.” (Diosdado Cabello).
Estos cargos son precisos y diferenciados, y si se quiere, personalizados, lo cual es algo hasta cierto punto novedoso, que dice mucho del cuidado que han tenido en su elaboración.  
De la lectura del texto de la decisión queda claro que está ligada al proceso de búsqueda de una solución negociada y consensuada a la grave crisis de Venezuela. Sin duda, busca presionar en ese sentido. Al decir de manera expresa que son medidas reversibles, se deja espacio  para la espera de lo que suceda con las gestiones que están siendo realizadas, fundamentalmente, con la negociación aún incierta en República Dominicana.Y son reversibles porque no es un tribunal el que las emite, sino organo politico.
Para el Consejo de la UE el dialogo constructivo y la negociación son la única manera de resolver la crisis y responder a las necesidades acuciantes del pueblo de Venezuela, y apoya totalmente “negociaciones creíbles” entre los actores relevantes que puedan conducir a “soluciones compartidas”. Subrayan, igualmente, que del respeto de las instituciones democráticas, la adopción de un calendario electoral completo y la liberación de los presos políticos, dependerá que las medidas puedan ser dejadas sin efecto.
Dejan también bien claro que las medidas de ningún modo apuntan a perjudicar al pueblo venezolano, que su interés es más bien buscar alivio a su sufrimiento actual.
En tanto que venezolano que anhela la restauración de la democracia y de las libertades perdidas en los últimos años, saludamos tal decisión de una parte importante de la comunidad internacional. Son los representantes de un bloque de 27 países, cuyo peso político y económico es crucial en el mundo de hoy; y entre ellos, dos miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.   
Esta medida forma parte de un conjunto de acciones que han adelantado países de nuestro hemisferio: EEUU y Canadá, a las que se suman las gestiones que viene realizando el Grupo de Lima desde la OEA y en otros espacios.  Tales medidas son la expresion politica, juridica y moral que coloca a la democracia y los DDHH como obligacion imprescriptible para todos los Estados, por encima de sus poderes soberanos. 
El gobierno de Venezuela cada día que pasa se aísla más. El cerco que se ha ido tejiendo contra él se va cerrando. Su situación económica no es sostenible por mucho tiempo, ha destruido prácticamente a los aparatos productivos público y privado y solo le ha quedado liquidar el oro y otros metales de manera no muy transparente. Sigue apostando a un fantasioso aumento del precio del petróleo.
La tragedia social que vivimos los venezolanos es pavorosa y aspiramos que la presión que se ejerza sobre el gobierno desde dentro y fuera del país, conduzca en corto plazo a una salida negociada y pacífica de una situación que nos ha colocado al borde del abismo.   

viernes, 19 de enero de 2018

ARISTIDES CALVANI Y LA JUSTICIA INTERNACIONAL

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Hoy 19 de Enero se cumplen 100 años del nacimiento de Arístides Calvani (1918-1986). En un ensayo inédito mío acerca del pensamiento hemisférico sobre la cooperación y la integración, lo incluí como representante de la familia democristiana en esos temas. Seguidamente lo que escribí allí:  
Fue un destacado político, parlamentario y académico demócrata-cristiano venezolano, Secretario General de la Organización Demócrata Cristiana de América, que llegó a ser Ministro de Relaciones Exteriores bajo el primer gobierno de  Rafael Caldera.
Al igual que este último, su perspectiva ideológica fue determinante en su ejecutoria como Canciller. Perteneció a la Juventud Católica y fue un jurista especializado en Derecho laboral.
Su visión de las relaciones internacionales estuvo marcada por los principios político-filosóficos que profesó, contenidos en la Doctrina Social de la Iglesia.
En tal sentido, escribió: “Proclamamos el principio de la autodeterminación y auto-realización de la persona humana, porque el hombre es un ser dotado de razón y libertad, y como persona humana, es responsable de su destino. Por tanto, tiene el derecho de ser el protagonista –actor principal- de su misión en la vida.”
Este principio, trasladado al ámbito internacional, lo lleva a afirmar: “Cada comunidad nacional tiene, a su vez, el legítimo derecho de ser protagonista de su propio destino, y en consecuencia, a realizar con entera independencia, su misión histórica en el concierto de las naciones.”
Para Calvani, tales razones eran suficientes para conferir una importancia extraordinaria a la formulación y ejecución de la política internacional de un país. Y ésta debería ser colocada por encima de las opiniones personales, partidos políticos e intereses particulares, para convertirse en una política de Estado, que permitiera a la nación de que se trate hacer historia.
Asimismo, la dimensión ético-política en las relaciones internacionales era de importancia crucial en su pensamiento.
Calvani decía que la onda nacionalista que se podía observar a mediados del siglo pasado en Latinoamérica, era “una expresión de la búsqueda de la propia identidad y de la conciencia de haber hallado esa identidad propia”.
El nacionalismo, como él lo concebía, no debía ser confundido con el egoísmo nacional, ni con el exclusivismo que aísla a los países de los demás pueblos.
Pero ese nacionalismo debía estar consustanciado con la democracia, corresponder al interés de las comunidades que integran a la sociedad y acordarse con los intereses de la región y el mundo, es decir, con la humanidad.
Para este hombre público, en el plano internacional, el valor que debía inspirar y orientar la acción del Estado es el de la Justicia Social Internacional, que es la traslación al ámbito mundial de los principios de justicia social al interior de los países, en lo cual coincidía con su correligionario Rafael Caldera. Esta justicia sería el “principio regulador tendiente a establecer el equilibrio entre los poseedores y los desposeídos, entre los fuertes y los débiles, entre ricos y pobres…”
En relación con la unidad latinoamericana, Calvani la veía igual que muchos pensadores de la época, como una necesidad histórica para que América Latina pueda jugar su papel en el desarrollo de la humanidad.
Al hablar de la integración, estaba consciente de que la tendencia del mundo era hacia la creación de grandes espacios socioeconómicos y culturales. En tal sentido, afirmaba: “Ya no es posible para un país aislarse de los demás y vivir solo. La dinámica de la historia contemporánea nos conduce hacia una sociedad universal”.
De este modo, los proyectos de integración eran consecuencia lógica de esa dinámica, que en el caso de los países de América Latina tenían la ventaja de la cercanía, similitudes de costumbres, lengua, etc. 
Calvani fue partidario de todos los proyectos integradores que se dieron en el continente, aunque no escapaba a su agudo pensamiento que ellos encontrarían muchos escollos en el largo camino que debían recorrer. Para él, era decisivo que hubiese un firme voluntad política de los Estados de querer superar las dificultades que se presenten.
Siendo Canciller, Venezuela denuncia el Tratado de Reciprocidad Comercial con EEUU que había sido suscrito en 1939 e ingresa formalmente al Acuerdo Subregional Andino (Pacto Andino). No hay que olvidar que Calvani tuvo participación crucial en el proceso de pacificación y democratización de CentroAmérica.  

jueves, 18 de enero de 2018

LA APERTURA ECONOMICA HACIA EL MUNDO Y LA PROSPERIDAD


EMILIO NOUEL V.
                                
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El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha señalado que a pesar de los avances para alcanzar numerosos acuerdos comerciales bilaterales y entre subgrupos de países, la región no se ha integrado realmente. En tal sentido señala de manera acertada que “El comercio regional en bienes intermedios es limitado, y sólo unas pocas empresas participan en las cadenas de valor en la región, lo que limita su participación en las cadenas globales de valor. Un movimiento concertado hacia un verdadero mercado común regional contribuiría a profundizar la integración y permitiría a las empresas explotar una mayor escala, ayudándoles a competir más efectivamente con los actores globales y a fomentar una mayor productividad y crecimiento”.
Esta realidad plantea muchos desafíos en el corto, mediano y largo plazos. Hoy, los paradigmas en el ámbito de la integración son otros. La mera reducción arancelaria forma parte de esquemas que han devenido demodés, sobre todo cuando casi todo el universo arancelario está prácticamente liberado. Se está pasando de lo meramente comercial, de la eliminación o reducción de las tarifas, hacia asuntos como la facilitación y simplificación de los tramites del comercio, el libre flujo de las inversiones, la integración del mercado bursátil, una real unificación jurídica, coordinacion de las politicas macro-economicas,  los encadenamientos globales de valor y la utilización de las nuevas tecnologías, porque las distancias ya no son tan determinantes como antes, la geografía ya no es un limitante. La integración está urgida de cambios conceptuales e institucionales, particularmente, en nuestro hemisferio. De allí que surjan nuevos modelos como la Alianza del Pacífico, y concomitantemente entren en crisis modelos rezagados como Mercosur y la CAN, que han perdido peso y dinamismo.
En consecuencia, se impone a los países de nuestro entorno continental, la necesidad insoslayable de pensar en términos hemisféricos y globales, no desde las estrechas subregiones que tienden a cerrarse sobre sí mismas y a establecer barreras defensivas ineficaces y contraproducentes.
A mi juicio, sólo un cambio cultural sustantivo de nuestra estrecha visión por otra en la que se asuma nuestra condición de países que formamos parte de un entorno mayor y con habitantes que deberían considerarse ciudadanos del mundo, podrá permitirnos una inserción vigorosa y sostenida en el difícil y desafiante entorno que tenemos enfrente.
Subirnos a esa corriente ecuménica con decisión, audacia, pragmatismo y confianza, en modo alguno significa no valorar nuestras raíces y valores propios, entendidos éstos no desde la perspectiva de las extraviadas o perdidas “identidades colectivas”, de los fanatismos identitarios, todos fruto de angostas visiones nacionalistas, discriminadoras del “otro”, del “diferente”, que una casualidad de la vida lo hizo nacer en un rincón geográfico distinto al de uno, sino desde una óptica universalista que propicie más espacios para la libertad y el intercambio, superando aquellas posiciones cortas de miras.  
Las múltiples facetas de la vida de la persona humana no se circunscriben a una nación, ni ésta las puede restringir. Porque incluso la identidad o identidades múltiples no son estáticas, están recreándose continuamente;  son una apertura, toda vez que el ser humano es una proyección hacia el futuro, “él crea su identidad al crear su obra”.
En cualquier caso, como dice el sociólogo español Ignacio Sotelo, hace mucho tiempo que los pueblos dejaron de ser estables y homogéneos. En un mundo globalizado, las fronteras lingüísticas, culturales, económicas, sociales y políticas se disuelven Así, en años recientes, varios países latinoamericanos están mudando sus conductas institucionales y políticas económicas, desde una perspectiva de apertura al mundo, y con ello han logrado obtener resultados altamente positivos en términos de resolver aquellos problemas. Los más recientes índices globales lo validan.
Las políticas de mercado y la apertura comercial internacional, desde visiones pragmáticas, se han impuesto en la mayoría de los países, las cuales, junto a adecuadas políticas sociales compensatorias, creadoras de capacidades y de capital humano en la población, y al desarrollo de infraestructuras productivas, han cosechado frutos importantes. Chile, Colombia, Costa Rica, México, Perú y Uruguay, entre otros, están recorriendo exitosamente este camino, cada uno con sus problemas particulares y a pesar de que queda aún mucho por corregir respecto de persistentes orientaciones perjudiciales. En tal sentido, la apertura al mundo sin complejos, es crucial, y ésta comporta poner en práctica políticas que busquen el logro de la prosperidad económica, la que, en lo sucesivo, será la medida del poder de los países, tanto o más importante que la superioridad militar.